Tartamudeó un poco:
—Señor Vargas, estamos optimizando el sistema de atención al cliente... Seguro que el mes que entra se notan los resultados.
Alejandro soltó un ligero «ah».
—Bien, entonces mándame la propuesta de optimización mañana a primera hora.
El señor Olmedo empezó a sudar frío.
—¿Mañana? ¿No es un poco precipitado?
—¿Precipitado? —cuestionó Alejandro—. He notado que los últimos lanzamientos de productos del departamento de marketing han pasado sin pena ni gloria. ¿Falta presupuesto para publicidad o el plan fue demasiado mediocre? ¿Acaso tu equipo es tan ineficiente? ¿No te has sentado a analizar en dónde están fallando?
Acorralado por ese interrogatorio, al señor Olmedo se le heló la espalda, aunque hizo lo posible por no perder la compostura.
—Sí, lo revisaremos a fondo. Mañana mismo le envío la propuesta.
Por la mañana, como había visto al señor Vargas de buen humor, se había confiado un poco.
Pero no, el señor Vargas seguía siendo el mismo jefe exigente de siempre. Con él, en el trabajo no se podía bajar la guardia ni un segundo.
Mientras ellos hablaban, Elena aprovechó para dar unos cuantos bocados rápidos.
Por comer tan de prisa, se atragantó y empezó a toser, cubriéndose la boca.
Alejandro frunció el ceño y le acercó un vaso con agua.
Elena lo tomó, dio un sorbo y, después de un momento, logró recuperar el aliento.
Al levantar la vista, se dio cuenta de que el señor Olmedo y los otros tres directivos los miraban con caras muy extrañas.
Miró el vaso que tenía en la mano y entonces cayó en cuenta.
¡Estaba tomando del vaso de Alejandro!
No sabía ni cómo excusarse. De pronto, Alejandro se levantó y barrió con una mirada gélida a Olmedo y al resto.
—Junta a las dos en la sala principal.
La atención de los directivos cambió de inmediato, y sus rostros se llenaron de pánico y seriedad.
Sintieron que el buen humor que había mostrado el jefe esa mañana era pura cortina de humo para que bajaran la guardia y así exhibir sus errores.
Elena los vio ponerse tensos, como si se prepararan para la guerra, y no entendió muy bien por qué.
Pero, como al parecer ya nadie le prestaba atención al incidente del vaso, suspiró aliviada.
No se fue al elevador con Alejandro y los demás; en su lugar, fingió que iba por un café.
Emiliano terminó de comer y, al verla sola, se acercó a platicar.
—Oye, Elena, ¿de qué tanto hablaban? Vi que Olmedo y los demás tenían caras de velorio.
Elena le resumió un poco la situación.
Elena contestó: «Claro».
Al llegar al edificio, fue directo al departamento de Alejandro.
Ingresó la contraseña, la puerta se abrió y Chispa, al escuchar el ruido, corrió feliz a recibirla moviendo la cola.
Elena sonrió, se agachó a cargarla y entró.
Le sirvió sus croquetas con un poco de comida enlatada y luego sacó su celular para pedir algo de cenar por aplicación.
En ese momento sonó el timbre.
Pensó que era Alejandro, pero al abrir la puerta se topó con la señora Salinas, la empleada doméstica que iba por horas.
La señora Salinas traía bolsas con verduras y carne, y la saludó con una sonrisa:
—El señor Vargas me pidió que viniera a hacer la cena. Por favor, señorita Navarro, deme media hora.
Elena se hizo a un lado para dejarla pasar, sintiéndose un poco confundida. Si él había mandado a la señora Salinas a hacer la cena, ¿por qué le pidió a ella que alimentara a Chispa? Habría sido más fácil que la empleada se encargara de todo.
Pero enseguida lo entendió: pedirle que alimentara a la perrita era solo un pretexto. El verdadero objetivo era que ella se quedara a cenar en su casa.
Se sentó a la mesa, sacó su laptop y se puso a trabajar.
Lucía le mandó dos mensajes preguntándole si tenía tiempo para ayudar al Grupo Romero con un problema de investigación. Elena la ignoró.
Emiliano también le escribió para recordarle que no olvidara el libro al día siguiente. Le respondió con un simple: «Sale».

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....