—Hoy fui a cenar con el profesor Ferrer y los demás, y me encontré con tu madre en el restaurante.
Alejandro frunció el ceño de inmediato.
—¿Te dijo algo?
Elena asintió.
—Lo mismo de siempre. Quiere que te deje.
—¿Y tú qué le respondiste? —La tensión invadió el rostro de Alejandro. Apretó la mano de Elena con fuerza, aterrorizado de que ella volviera a encerrarse en sí misma y decidiera huir como lo había hecho antes.
Elena le devolvió el apretón, brindándole seguridad.
—Le dije que no voy a renunciar a ti tan fácilmente.
El pánico que aprisionaba el corazón de Alejandro se desvaneció al instante.
Una sonrisa de profundo alivio iluminó su rostro mientras se llevaba la mano de Elena a los labios para darle un beso.
—Elena, me aterra que vuelvas a hacer lo mismo de antes... Que me digas que me dejas, te des la vuelta sin mirar atrás y me trates como si fuera un completo extraño.
Elena nunca había dimensionado lo mucho que su comportamiento pasado lo había marcado, dejándolo tan inseguro de la relación.
Una punzada de culpa se instaló en su pecho.
—Te prometo que eso no volverá a pasar. No importa lo difícil que se ponga la situación, siempre me quedaré a tu lado.
La sonrisa de Alejandro se volvió aún más tierna. Acercó su hermoso rostro al de ella y le dejó un beso cargado de amor y devoción.
Mientras Elena se duchaba, Alejandro hizo una llamada a su madre.
El tono de la señora Vargas desbordaba furia.
—Alejandro, ¿hasta cuándo vas a seguir enredado con esa mujer?
—Mamá —dijo Alejandro con una frialdad cortante—, te pido de favor que dejes de meterte en mi relación con Elena.
La señora Vargas sintió que la sangre le hervía.
—¡Soy tu madre! ¿Por qué no puedo opinar sobre tu vida?
—Esta será la última vez que te lo advierta. Si sigues interfiriendo en mis asuntos, no volveré a pisar la villa Vargas nunca más.
—¿De verdad serías capaz de abandonar tu hogar por irte con ella? Alejandro, usa la cabeza. ¡Esa mujer no es material para ser tu esposa!
Alejandro colgó sin darle oportunidad a decir más.
La señora Vargas estuvo a punto de estrellar su celular contra el piso de la rabia.
Ese hijo suyo cada vez era más inadmisible. Si tan solo Matías siguiera vivo... Matías siempre la obedecía en todo; sin duda, habría sido más adecuado que Alejandro para heredar la familia Vargas.
Se llevó la mano al pecho, sintiendo un nudo de frustración. El destino era tan injusto. ¿Por qué le había arrebatado a su obediente Matías y le había dejado a este rebelde que la contradecía en todo?
***
Ella soltó una ligera carcajada.
—Basta, no empecemos a disculparnos mutuamente en la calle. Tú ve a descansar, te prometo que la próxima vez iremos juntos. Solo déjame preparar el terreno con mi abuela para que termine aceptando lo nuestro más rápido.
Elena se despidió de él y se dirigió a casa de su tía.
Como era sábado y su tía rara vez tenía el día libre, la encontró cocinando felizmente en la cocina.
Ariadna estaba en el comedor haciendo la tarea, y su abuela descansaba en el sofá viendo videos en el celular.
Elena dejó la comida preparada y la fruta que había comprado sobre la mesa y entró a la cocina para ayudar.
—Elena, quiero pedirte tu opinión sobre algo —le comentó su tía en voz baja.
—¿De qué se trata?
—Estoy pensando en renunciar al hospital y asociarme con una compañera para abrir un salón de belleza.
Elena se sorprendió bastante.
—¿Y eso, tía? ¿De dónde sacaste la idea de empezar tu propio negocio de repente?
Su tía bajó la voz aún más.
—Últimamente, los directivos del hospital me han tratado de maravilla, y sospecho que todo es por la influencia de Diego. No quiero estar en deuda con ellos. Afortunadamente, tengo algunos ahorros, así que quiero aprovechar la oportunidad para emprender por mi cuenta. Además, con los horarios del hospital casi no tengo tiempo para Ariadna. Me aterra no estar lo suficiente con ella y que eso le afecte. Si abro mi propio local, cuando ella salga de la escuela podrá hacer la tarea ahí conmigo. Podremos pasar más tiempo juntas, y sé que eso será mucho mejor para ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....