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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 424

Al ver a Elena, el rostro de Adriana se contrajo en una mueca de furia por un instante, pero rápidamente recuperó su habitual máscara de arrogancia y superioridad.

El parto la había dejado extremadamente débil, su cuerpo casi consumido, pero para mantener su imagen impecable, cada mañana hacía que un estilista la peinara y la maquillara a la perfección.

Para recuperar su envidiable figura lo antes posible, también se obligaba a hacer yoga y otros ejercicios. Como terminaba agotada, bajaba con frecuencia a recibir masajes.

Jamás imaginó cruzarse con Elena en un lugar así.

Una punzada de pánico la atravesó.

Justo ahora estaba en su peor momento, cansada y demacrada. ¿Y si Diego se hartaba de ella y volvía a perder la cabeza por la belleza deslumbrante de Elena?

Tragándose su inseguridad, adoptó la actitud de una mujer de la alta sociedad, amada y consentida.

—Elena, ¿no te enteraste? Le di un hijo a Diego. Ahora me consiente mucho más que antes; viene a verme todos los días al salir del trabajo. Para asegurarse de que mi descanso sea el mejor, me trajo a la clínica postparto más cara de toda Ciudad del Río. Por cierto, vamos a celebrar en grande la fiesta del primer mes de mi bebé. Estás más que invitada, tienes que venir.

A Elena no le importaba en lo absoluto la vida de esos dos.

Sin embargo, las palabras de Adriana le recordaron algo importante.

Ya que había dado a luz, era el momento perfecto para ajustar cuentas de una vez por todas.

—Claro que sí, me encantaría ir. No te olvides de mandarme la invitación.

Adriana no esperaba que aceptara tan fácilmente, y solo pudo sonreír con falsedad.

—Por supuesto, te la haré llegar.

Cuando se alejaron, Isabel resopló, indignada.

—¡No puedo creer la suerte de esa mujer! Destruye tu relación, tiene a su bebé sin problemas y encima va a vivir como reina con los Romero. ¡La vida es demasiado injusta! Debería caerle un rayo del cielo.

Elena soltó una pequeña carcajada.

—No sé si su vida con los Romero será color de rosa, pero lo que sí sé es que me debe demasiadas cosas, y se las voy a cobrar una por una.

—¿Qué tienes en mente? —preguntó Isabel.

Elena lo meditó un instante y respondió:

—¿No dijo que iba a hacer una gran fiesta para el bebé? Pues le voy a preparar un regalo sorpresa que no olvidará.

***

La familia Romero ya había comenzado los preparativos para la celebración del niño.

Sin embargo, no tenían la menor intención de permitir que Adriana asistiera.

Beatriz, informada por Lucía, sabía perfectamente que Adriana había estado entrometiéndose en la empresa, lo que provocó enormes pérdidas financieras.

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