La señora Vargas miró de reojo a Elena con evidente descontento.
Sin embargo, al dirigirse a la anciana Vargas, mantuvo una actitud respetuosa.
—Mamá, vine a hablar contigo para fijar de una vez la boda de Alejandro e Isidora.
Sabía que Alejandro y Elena estaban saliendo y que, además, planeaban mudarse juntos después de casarse. Esa idea le quitaba el sueño. Si no lograba que Isidora se uniera a la familia ahora, sería demasiado tarde.
La anciana Vargas respondió con tono áspero:
—No hay nada de qué hablar. Ya lo discutí con el director Valverde y la señora Valverde. Ellos también creen que, si Alejandro no tiene intención de casarse, no hay que forzar las cosas. Tú, en cambio, le sigues dando esperanzas a Isidora. No sé qué intenciones tienes, ¿te vas a casar tú con ella o es Alejandro quien debe hacerlo?
La señora Vargas, sintiéndose atacada, se molestó bastante, pero no se atrevía a discutir abiertamente con su suegra.
—Mamá, Isidora es una chica maravillosa. ¿Qué es lo que no te convence de ella? Además, mandé a investigar a Elena. Ella no tiene capacidad para tener hijos. ¿De verdad puedes aceptar a una nuera así?
Al ver su herida expuesta frente a todos, el rostro de Elena palideció de golpe.
Alejandro notó su cambio de expresión y le apretó la mano con firmeza.
Justo cuando iba a hablar para defender a Elena, la anciana Vargas se le adelantó:
—Paloma, aunque Elena no pueda tener hijos, ella es la única nuera que yo acepto para mi nieto.
Elena miró a la anciana, sorprendida y con los ojos cristalizados.
La señora Vargas apretó los dientes.
—Mamá, ¿te has vuelto loca? ¿Cómo es posible que la familia Vargas se quede sin un heredero?
»Y justo en ese momento, estalló el escándalo de Mariana yendo a un hotel con un hombre. ¿Quién se lo contó? ¡Fue Isidora! Él adoraba a Alejandro como a su propio hermano, ¿cómo iba a soportar verlo traicionado? Si no hubiera tomado el auto aquel día, ¿crees que habría ocurrido el accidente?
»¡Fueron todos ustedes! ¡Ustedes mataron a Matías! Y todavía me preguntas por qué no puedo aceptar a Isidora. Ella solo piensa en sí misma, nunca le importan los demás. ¡No es digna de unirse a la familia Vargas!
Al recordar la muerte de Matías, la señora Vargas sintió una punzada de dolor desgarrador en el corazón.
Sin embargo, negándose a admitir que su forma de criarlo había sido un error, replicó entre dientes:
—¡Nunca lo obligué a nada! ¡Lo crie de la misma manera que a Alejandro! Quería que fuera alguien exitoso, que pudiera asumir grandes responsabilidades, ¿acaso estuvo mal? ¿Debí haber dejado que pasara su vida como un mediocre? Él era mi hijo, ¡no podía ser del montón! ¡No podía estar enfermo! ¡No podía ser débil!
La anciana Vargas no podía creer que todavía siguiera tan ciega.
—Alejandro y Matías tenían personalidades completamente distintas. ¿Aún no te has dado cuenta? Usar los métodos de Alejandro con Matías fue lo que lo llevó a la tumba. Y sobre Isidora... ¿De verdad crees que ama a Alejandro? No, a ella le gustan los hombres de poder. Es igual a ti, una egocéntrica. Jamás permitiré que entre a nuestra familia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....