Adriana lo vio como su salvavidas, con la esperanza de que la ayudara a salir de ese problema.
Sin embargo, Elena levantó de repente su teléfono y le dirigió una sonrisa provocadora.
La sonrisa de Adriana se congeló al ver el número de emergencias en la pantalla.
No, no podía arriesgarse.
Si Diego de verdad se negaba a salvarla, terminaría en la cárcel, igual que su madre.
Apretó los dientes y, ahogada en vergüenza e indignación, habló frente a todos los invitados:
—Hoy... quiero aprovechar la ocasión para pedirle disculpas sinceras a Elena.
Beatriz, que sostenía al bebé en brazos, frunció el ceño con disgusto al escuchar su voz.
¿Qué le pasaba a Adriana? ¿Cómo se atrevía a pedirle perdón a Elena en la celebración de su querido nieto?
Diego también estaba sorprendido.
Aunque no sabía qué estaba ocurriendo, no podía permitir que su esposa hiciera el ridículo de esa forma.
Así que intentó subir al escenario para detenerla.
Al darse la vuelta, vio a Elena de pie no muy lejos y se quedó paralizado.
¿Qué hacía ella allí?
Hoy era la celebración del primer mes del niño. Si a alguien se le escapaba algo, ¿se enteraría Elena de la verdad?
Olvidándose por completo de Adriana, se dirigió hacia Elena con la intención de explicarse.
Con voz temblorosa, Adriana continuó:
—Durante la competencia de diseño, acusé falsamente al equipo del Grupo Vargas de plagio y critiqué a Elena diciendo que no merecía su puesto... Todo fue un error de mi parte y quiero disculparme...
»Además... también mandé a alguien a que atropellara a Elena. Le causé mucho daño y, por ello, le ofrezco mis más sinceras disculpas... Reconozco mi error.
Al terminar, el salón quedó en un silencio sepulcral. Todos la miraban con expresiones de extrañeza.
Adriana podía adivinar lo que estaban pensando.
Esa gente la despreciaba y se burlaba de ella.
Su mirada se posó en Diego, quien acababa de llegar.
Él la miraba incrédulo, con una mezcla de emociones indescriptible.
Adriana siempre se había esforzado por mantener la imagen de una mujer pura, bondadosa y considerada frente a él.
Ahora que su fachada se había derrumbado por completo, su mente quedó en blanco.
El pánico y la ansiedad la abrumaron de tal forma que todo se volvió negro a su alrededor y se desmayó.
A Diego le pareció todo tan absurdo.
¿Cómo era posible que Adriana hubiera hecho algo así en contra de Elena?
Tras un instante de confusión, recordó que, a pesar de todo, Adriana era la madre de su hijo. No podía abandonarla.
«Resulta que esto viene de mucho atrás. Esta Adriana es una descarada. ¿No hubiera sido mejor mantener un perfil bajo? No, tenía que presumir de los regalos del bebé, y por eso su enemiga vino a cobrárselas.»
«Incluso mandó a alguien a atropellar a Elena. ¡Eso es intento de asesinato! Una disculpa no es suficiente.»
«Teniendo un historial tan sucio, la familia Romero debió estar ciega para aceptarla como nuera.»
En cuanto Lucía llegó a casa, vio a los invitados reunidos murmurando, sin saber de qué hablaban.
Su madre no estaba por ninguna parte, y Diego sostenía a Adriana en brazos. Justo cuando iba a fruncir el ceño y preguntar qué pasaba, su asistente le mostró el teléfono.
Al ver el video y los comentarios en línea, casi se desmaya.
Esa Adriana era un dolor de cabeza, nunca le daba un día de paz.
Le gritó a su asistente:
—¡Haz que borren eso de las tendencias ahora mismo! ¡Rápido!
—Enseguida, señora —asintió la asistente.
Adriana estuvo inconsciente por un rato antes de volver en sí.
Al darse cuenta de que Diego la estaba abrazando, se tapó el rostro y se aferró a él. Llena de agravio e indignación, no se atrevía a levantar la cabeza.
Sin embargo, pensando en lo feliz que debía de estar Elena en ese momento, acusó:
—Diego, fue Elena quien me obligó. Me dijo que, si no decía todo eso, le haría daño a Maxi... Solo quería ver a la familia Romero hacer el ridículo. Diego, ¡mira de lo que es capaz!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....