A pesar de todo, Adriana no encontró las palabras para defenderse.
Al fin y al cabo, ella no tenía ni voz ni voto en esa maldita casa.
***
El evento deportivo de la escuela de Ariadna estaba a punto de celebrarse.
Esa misma noche, Elena recordó el asunto tras recibir una llamada de la niña.
Se giró hacia Alejandro, que estaba a su lado, y le preguntó:
—¿Tienes tiempo pasado mañana para representarme en las olimpiadas escolares de Ariadna?
Con su embarazo, a Elena le resultaba muy incómodo asistir a ese tipo de actividades.
Alejandro revisó rápidamente su agenda en el teléfono y asintió.
—Por supuesto.
—Si de casualidad te surge algún imprevisto del trabajo, avísame con tiempo para ver si alguien más puede ir —añadió Elena, siempre precavida.
Alejandro esbozó una sonrisa suave.
—Lo que te prometo, lo cumplo. Además, para Ariadna, este evento es lo más importante en su escuela ahora mismo. Si no voy, se pondrá triste, y eso no es bueno para ella.
Elena, conmovida, lo premió con un tierno beso.
Pero al sentir que las manos de Alejandro empezaban a recorrer su cintura con intenciones poco inocentes, se apartó con las mejillas encendidas.
—Mañana tengo una reunión a primera hora...
Alejandro le besó suavemente el lóbulo de la oreja.
—Entonces solo será una vez.
Y, fiel a su palabra, cumplió.
Solo que esa única vez se prolongó de una manera exquisitamente lenta.
Los besos de Alejandro fueron tan intensos que Elena casi derrama lágrimas de placer.
Si hubiera sabido que iba a tardar tanto, habría preferido que lo hicieran un par de veces más rápidas.
Llegado el día, Alejandro no decepcionó ni a Elena ni a Ariadna.
Llegó muy temprano a la escuela. Cuando Ariadna lo vio, su rostro se iluminó de pura felicidad.
—¡Alejandro, por aquí!
Los demás padres presentes no pudieron ocultar su asombro al ver a Alejandro.
Su atractivo era innegable y destacaba de inmediato entre la multitud.
Pero era su imponente aura de autoridad lo que realmente infundía un respeto casi intimidante.
Incluso la maestra, al pasarle el bolígrafo para firmar la asistencia, se mostró nerviosa, como si estuviera rindiendo cuentas ante un alto directivo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....