Adriana ya había perdido la cuenta de las noches que había sacrificado por culpa de ese cliente tan exigente.
—¿Quién es este inversionista? ¿Por qué el jefe tolera tantos cambios a estas alturas? —preguntó, fastidiada.
Su compañera la miró con una mezcla de envidia y asombro.
—El inversionista es Alejandro Vargas, el CEO del Grupo Vargas. Dicen que está financiando este proyecto exclusivamente para su pareja, que está embarazada. Como inyectó una cantidad absurda de dinero, el jefe nos ordenó hacer todo lo que pida, sin importar cuántas veces cambie de opinión. Además, los bonos para este proyecto son inmensos, así que nos conviene tenerlo contento.
Adriana se quedó petrificada.
¿Alejandro estaba financiando esto para Elena?
Todas esas noches de desvelo, todo ese estrés... ¿había sido trabajando para el beneficio de Elena?
Una ola de humillación arrasó con ella.
Un temblor incontrolable de ira sacudió su cuerpo.
Su primer instinto fue tirar la carpeta al suelo y largarse, pero no se atrevió.
Le había costado lágrimas de sangre conseguir ese empleo.
Había escalado desde asistente hasta investigadora, y si este proyecto tenía éxito, le garantizaría un ascenso.
Solo forjándose un buen currículum podría tener la esperanza de regresar algún día al área de investigación del Grupo Romero.
No podía darse el lujo de actuar por impulso y echar por la borda todo su esfuerzo.
Sin embargo, la simple idea de seguir trabajando en algo que terminaría beneficiando a Elena la llenaba de náuseas.
Había algo que no lograba comprender. Si Alejandro amaba tanto a Elena como para invertir millones en un proyecto caprichoso, ¿por qué no se casaba con ella?
Pensó en los constantes viajes que Alejandro hacía entre Ciudad del Norte y Ciudad del Río solo para estar con ella.
Una suposición absurda cruzó por su mente. En esa relación, ¿sería Alejandro quien estaba más involucrado emocionalmente? ¿El que amaba más?
¿Sería posible que fuera Elena quien se negaba a casarse?
Esa idea desató un torbellino de rabia, celos y amargura en su interior.
¿Por qué diablos Elena tenía tanta suerte en la vida?
***
En la empresa, Diego parecía un fantasma arrastrando su cuerpo por los pasillos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....