Beatriz mostró una clara expresión de desagrado.
—Pero si Vivian es coja, y además no es nada atractiva. Para colmo, es ocho años mayor que Diego. ¿Cómo voy a permitir que mi hijo termine con alguien así? Por más dinero y poder que tengan los Thorne, no lo acepto.
Si Vivian fuera un hombre y Beatriz tuviera una hija soltera, no habría dudado en sacrificarla, arreglando un matrimonio para salvar a los Romero.
Pero Diego era su hijo, la luz de sus ojos. No podía permitir que él hiciera semejante sacrificio.
—Mamá, piénsalo bien —insistió Lucía—. Hace un par de días hablé con la señorita Thorne. Dijo que si Diego acepta el divorcio, corta todos sus lazos con otras mujeres y te deja al niño en la casa principal para que lo críes lejos de su vista... ella estará dispuesta a casarse con él y resolver todos los problemas de nuestra familia. ¡Mamá, es una oportunidad de oro, no podemos dejarla pasar! Piénsalo un segundo. Si el Grupo Romero quiebra, tendremos que subastar todos nuestros bienes. Mi hermana mayor, la segunda y yo podríamos mantenerte a ti y a Diego, es verdad. Pero, ¿crees que él se resignaría a eso? Un hombre tan orgulloso como él, ¿soportaría vivir como un mantenido a expensas de sus hermanas? Unirse a la familia Thorne es la forma más rápida y directa de salvar a la empresa y a tu hijo.
La idea de que su hijo tuviera que casarse con esa lisiada por conveniencia le partía el corazón a Beatriz. Era prácticamente como vender a su hijo.
Además, los Thorne no eran una familia fácil de tratar.
Había escuchado rumores de que los esposos de las mujeres de las otras ramas de la familia vivían pisoteados, sin una pizca de dignidad.
***
Cuando se enteró por las noticias de que el heredero de los Romero había sido liberado gracias a la heredera de los Thorne, Elena estaba cenando un delicioso plato de fideos en Casa Cruz, acompañada de Isabel, a quien no veía desde hacía semanas.
Como Elena era cliente habitual, la dueña del lugar les obsequió un plato de entrada fría.
—Señorita Navarro, ¿para cuándo es la fecha?
Elena sonrió.
—Falta poco más de un mes.
—La veo con muy buen apetito, el bebé seguro está aprovechando todos los nutrientes. Va a nacer muy sano y fuerte.
—Muchas gracias por sus buenos deseos.
Isabel la miraba con cariño. Ver a su amiga tan radiante de felicidad también le alegraba el corazón.
De repente, una notificación de chismes del espectáculo apareció en su teléfono.
—Ser el yerno de la familia Thorne no es tan fácil como suena. Si fueron ellos quienes salvaron a su empresa, Diego ahora será un títere de los Thorne. El anciano Thorne es un zorro viejo en los negocios; no me sorprendería que, con el tiempo, la familia Thorne devore por completo lo que queda de los Romero hasta dejarlos en los huesos.
—¿Cómo sabes tantos detalles?
—Me lo contó Alejandro. Por cierto, escuché que la señorita Thorne padece de esquizofrenia, pero su familia siempre lo ha mantenido en absoluto secreto. Tengo mucha curiosidad por ver cuánto tiempo durará este matrimonio.
Isabel sacudió la cabeza con asco.
—Él piensa que ser un hombre mantenido es muy cómodo... Jaja, ya quiero verlo caer en desgracia.
Después de la cena, Elena e Isabel caminaron por la zona y Elena se compró un ramo de rosas rosadas.
Al percibir el dulce aroma de las flores, sus ojos brillaron de alegría.
Isabel la miraba, pensando en lo irónica que era la vida. Si elegías al hombre equivocado, te trataban como una herramienta y luego te desechaban. Pero si encontrabas al hombre correcto, todos los días de tu vida estaban llenos de dulzura.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....