Elena comprendía a la perfección el conflicto de su madre, así que la tranquilizó con ternura.
—Mamá, yo también estoy muy preocupada por papá. Ve a cuidarlo, por favor. Yo estoy bien con Alejandro, y también sé cuidarme sola.
—De acuerdo. En cuanto Dante se recupere un poco, volveré lo más rápido que pueda. Te prometí que te ayudaría a cuidar del bebé.
—Sí, mamá, lo sé.
Durante los días siguientes, Alejandro viajaba constantemente entre Ciudad del Norte y Ciudad del Río. También aprovechó para visitar a Dante en el hospital.
Elena le preguntó sobre el estado de salud de su suegro adoptivo.
—El señor Dante sufrió una fractura múltiple en el brazo izquierdo y tiene varias fracturas leves en otras partes del cuerpo —explicó Alejandro—. Estuvo inconsciente por veinticuatro horas, pero ya despertó.
—¿Cómo fue que se lastimó tanto? —preguntó Elena con preocupación.
—Alguien lo empujó desde el tercer piso de su propia casa.
—¿Empujado? ¿Han descubierto quién fue?
—Las cámaras de seguridad estaban apagadas y las empleadas ya estaban durmiendo. Como estaba resfriado, tomó un medicamento fuerte que lo dejó un poco desorientado, por lo que no pudo ver bien el rostro de la persona que lo empujó.
—¿Crees que haya sido Isidora?
—Ella estaba en las oficinas del Grupo Valverde a esa hora, tiene una coartada.
Elena frunció el ceño, sintiéndose aún más ansiosa.
Alejandro le acarició la mejilla con suavidad.
—El señor Dante se va a poner bien. Ya tengo a mi gente investigando el asunto a fondo.
—Isidora entró a trabajar a la empresa, pero papá se niega a darle poder real —reflexionó Elena—. Seguro está llena de resentimiento. Me cuesta mucho creer que ella no tenga nada que ver en esto.
Como Alejandro conocía muy bien la aguda intuición de Elena, no tuvo sentido ocultárselo.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....