Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 794

Elena respondió con voz completamente gélida:

—Señora Vargas, sé perfectamente que usted me detesta, y déjeme decirle que yo tampoco tengo la menor intención de agradarle. Ya que ninguna de las dos soporta la presencia de la otra, lo mejor será no vernos. Le pido que se retire, necesito descansar.

—¡Elena Navarro!

La señora Vargas la fulminó con la mirada y, tras una pausa, declaró con firmeza:

—Tenemos que hablar.

Viendo que estaba empeñada en entrar a la fuerza, a Elena no le quedó más remedio que retroceder un paso.

Dejó la puerta abierta. Saber que Bruno y Leandro estaban montando guardia justo afuera le daba tranquilidad.

Si la señora Vargas empezaba a insultarla, simplemente les pediría que la echaran a la calle.

Por otro lado, no le preocupaba que intentara lastimarla físicamente; por mucho que la odiara, sería incapaz de atentar contra la vida de su propio nieto.

Al entrar en la sala de estar, la señora Vargas observó la decoración acogedora, y luego vio a un gato y un perro jugando sobre el sofá. Arrugó la nariz con disgusto.

¿Cómo era posible que su hijo, Alejandro, estuviera dispuesto a vivir ahí?

Él siempre había detestado tener animales peludos en casa.

Miró a Elena con una expresión cargada de complejidad, pero rápidamente su rostro se transformó en uno de absoluto rechazo.

—Incluso si estás embarazada, no tienes justificación para haberte descuidado tanto. Ni siquiera cuidas tu figura, te has puesto tan gorda que da lástima verte.

Elena se sirvió un vaso con agua y empezó a beber, ignorándola por completo.

Al ver que la joven la trataba como si no existiera, la ira de la señora Vargas aumentó.

Respiró hondo y se obligó a recordar el motivo de su visita.

—He venido a proponerte un trato.

Elena ni siquiera se molestó en levantar la vista. Seguía tratándola como si fuera invisible.

—Jamás permitiré que entres a nuestra familia —continuó la señora Vargas—. Sin embargo, ya que vas a tener a ese niño, tampoco voy a dejar a mi nieto desamparado. Los Vargas nos haremos cargo de todos los gastos de su manutención. Pero tú tendrás que prometerme que jamás llevarás al niño a Ciudad del Norte a hacer escándalos. Y otra cosa: no vas a permitir que Alejandro venga a Ciudad del Río todos los días. A partir de ahora, solo podrá visitarte una vez a la semana; el resto del tiempo deberá quedarse en Ciudad del Norte. Tú misma dijiste que no te importan los títulos ni formar parte de la familia Vargas, ¿verdad? Fuiste tú quien renunció a ese derecho. Más te vale no arrepentirte.

Elena se limitó a observarla en completo silencio.

Su absoluta calma hizo enfurecer aún más a la mujer.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico