Hacía un frío cortante como para tener a un niño enfermo deambulando por la calle.
Adriana se negó a responder.
Elena prefirió no insistir.
El auto se detuvo en la entrada de urgencias.
Justo cuando Elena iba a despedirse, Adriana soltó de pronto:
—¿Puedes... puedes acompañarme adentro?
Elena vio al pequeño Maxi llorando de incomodidad y notó la inestabilidad en la mirada de Adriana. Temiendo que en un arranque de locura pudiera lastimar a su propio hijo, decidió bajarse del auto.
Desde que se había convertido en madre, su corazón se había ablandado; no soportaba ver a un niño sufrir.
Una enfermera corrió hacia ellas al ver a Adriana, arrebatándole al bebé con evidente molestia.
—¿Qué le pasa a usted? ¡El niño está delicado y lo saca a la calle con este clima! Deme al bebé, todavía le faltan exámenes por hacer.
Adriana tenía la mirada perdida, completamente vacía, y entregó al niño sin oponer resistencia.
La enfermera, ya familiarizada con los desequilibrios mentales de la mujer, no esperaba nada de ella. Llamó a las dos niñeras que acompañaban a la familia y se llevaron al pequeño para continuar con los estudios.
Elena observaba la escena con inquietud.
Recordó que Adriana tenía antecedentes de crueldad animal. ¿Sería capaz de hacerle algo a su propia sangre?
Adriana sacó su celular y le escribió a Diego:
—Ya estamos de vuelta en el hospital. Y adivina qué: Elena está aquí conmigo.
Guardó el aparato y se volvió hacia Elena.
—No te vayas todavía. Te lo suplico.
Si Elena decidió quedarse, no fue por lástima hacia Adriana, sino para asegurarse de que el niño estuviera a salvo. Si los resultados médicos indicaban algún tipo de maltrato, llamaría a la policía de inmediato.
Minutos después, Diego apareció en la sala de espera.
Al ver a Elena, la dureza de su mirada se suavizó al instante. Se acercó a ella con evidente preocupación.
—¿Te hizo algo? ¿Te dijo alguna locura?
Tras romper con Vivian, Diego había intentado reconstruir su relación con Adriana por el bien del niño.
Sin embargo, Adriana parecía haber perdido el contacto con la realidad, buscando peleas destructivas a la menor provocación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....