Isidora no esperaba que Alejandro no solo fuera tras su hermana, sino también tras ella.
¿Cómo podía ser tan frío?
Habían crecido juntos, compartían años de amistad...
Y qué decir de Bianca y Dante, a quienes había llamado padres durante tanto tiempo. ¿Cómo podían ser tan crueles con ella?
Claro, ahora que habían encontrado a su verdadera hija, ella ya no les servía.
La idea de pasar el resto de su vida en prisión la llenó de pánico.
No, no podía resignarse a ese destino.
Tenía que ver a Alejandro, tenía que explicarle que todos sus errores los había cometido por amor a él.
Pero Alejandro se negó a recibirla.
¿Tanto la odiaba?
¿Por qué no le daba siquiera la oportunidad de explicarse?
***
Esa tarde, Elena salió temprano del trabajo y llevó a la pequeña Aurora al supermercado de la esquina.
Sentada en el carrito, Aurora señaló la sección de golosinas con los ojitos brillando.
—Mamá, cómpralo —pidió.
Elena tomó unas galletas para niños, se las puso en las manos y continuó empujando el carrito.
Aurora no era exigente; con su paquete de galletas ya estaba feliz.
Después de comprar algunas cosas para la casa, Elena fue a la caja a pagar.
Como vivían cerca, subió a Aurora a su cochecito y caminó en dirección a casa.
Aurora, aferrada a su paquete, no paraba de repetir:
—Mamá, abre galletas, quiero galletas.
Elena le acarició el cabello con ternura.
—En casa te las doy.
Aurora obedeció y se quedó callada, aunque de vez en cuando volvía a suplicar que le abrieran las galletas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....