La señora Vargas torció el gesto, visiblemente incómoda.
—¿De verdad crees que es para tanto?
Sin ganas de seguir escuchando las alabanzas de Diana, se levantó y se encerró en su habitación.
Apenas se había sentado en el sillón de su cuarto, cuando su teléfono sonó. Era la anciana Carmona.
—Me enteré de que Elena ganó un premio muy importante. Resultó ser una joven bastante capaz, dirige bien esa empresa y además destaca en su campo. Deberías dejar de ser tan testaruda. Búscala, pídele disculpas y arreglen sus diferencias. Luego, escoge una buena fecha para que Alejandro y ella se unan en matrimonio. Debe ser una boda espectacular. Tener a una mujer así en la familia Vargas sería un gran honor.
La señora Vargas sintió que la sangre le hervía.
—Mamá, fuiste tú quien dijo que ella no estaba a la altura de Alejandro. ¿Cómo puedes cambiar de opinión tan rápido? ¿Y me pides a mí que le pida perdón? Con mi posición, ¿cómo voy a humillarme y rogarle?
A la anciana Carmona solo le importaban el prestigio y el beneficio familiar, los sentimientos de su hija la tenían sin cuidado.
—¿De qué posición hablas? —replicó con dureza—. Jamás has logrado nada en los negocios que se compare con lo de Elena. ¿Cuánto dinero has generado tú con tus inversiones? Tú y tu marido han sido un fracaso en todo lo que han intentado. La única razón por la que viven rodeados de lujos es porque criaron a un hombre brillante como Alejandro. Ahora que ha encontrado a una mujer inteligente y capaz, deberían celebrarlo. El futuro del Grupo Vargas recaerá sobre los hombros de ambos. Y nosotros, la familia Carmona, también saldremos beneficiados. ¿Es tan difícil de entender?
Sentirse menospreciada por su propia madre fue la gota que derramó el vaso para la señora Vargas. Se sintió asfixiada por el resentimiento.
Se negó rotundamente a la idea de pedir disculpas. Jamás lo haría.
***
Esa misma noche, Elena y sus compañeros salieron a cenar.
Eligieron un restaurante muy exclusivo de la zona.
Después de tomar varios vasos de jugo, Elena se levantó para ir al tocador.
Mientras caminaba por el pasillo, se cruzó con Ezequiel.
Aunque nunca habían sido presentados formalmente, ella lo reconoció al instante por las fotografías que había visto.
Bianca le había advertido que era un hombre maquiavélico y peligroso, hecho a la misma medida que su ambiciosa madre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....