Entrar Via

Reencarné y mi Esposo es un Coma romance Capítulo 97

—Sí, lo haré lo antes posible —respondió Sabrina, tomando el sobre.

—Necesito que esté listo en una semana —le ordenó Camilo, como si fuera su subordinada.

Sabrina asintió sin más y se dispuso a irse. Pero de repente, Camilo la tomó de la muñeca y le entregó un joyero.

—Para ti.

—¿Por qué me regalas algo de repente? —preguntó ella. Algo olía a podrido. ¿Qué se traía entre manos Camilo?

—Ábrelo, a ver si te gusta.

Sabrina abrió el joyero y, al ver el collar "Princesa a la fuga", no pudo evitar reírse. De repente, comprendió por qué Camilo le había hecho un regalo. En su vida pasada, ese collar había sido para Tania. Ahora, después de renacer, se lo regalaba a ella. Seguramente porque le había enviado las fotos de Tania y Germán desde un correo anónimo. Furioso, le había dado a ella el regalo que originalmente era para Tania. Y, además, ahora necesitaba que ella le hiciera firmar los papeles a Ignacio.

—¿De qué te ríes? —le preguntó Camilo, frunciendo el ceño.

—Me encanta, gracias —respondió Sabrina, sin contestar a su pregunta, y subió las escaleras con el regalo y el sobre.

En el salón del cuarto piso, tiró el joyero a la basura sin pensárselo dos veces. Un regalo de un desecho es un desecho, y su lugar es la basura. Entró en su dormitorio, pero al poco rato salió, recogió el joyero de la basura, lo abrió, le sacó una foto y lo volvió a tirar.

Le envió la foto a Tania con un mensaje: "Mira qué collar tan bonito me ha regalado tu Cami".

Poco después, recibió una respuesta llena de insultos. Ella se limitó a contestar: "Ah".

—Tania y Germán. ¡Pobre Camilo, qué cornamenta! —dijo Sabrina, tapándose la boca para reír.

Ignacio negó con la cabeza y sonrió. No era para tanto, Tania no solo estaba con ellos dos.

—Esto me lo ha dado Camilo. Quiere que te haga renunciar a la junta directiva y cederle la presidencia del Grupo Guerrero —dijo Sabrina, y le entregó los documentos a Ignacio.

Ignacio los examinó y se quedó de piedra. ¡La ambición de Camilo no tenía límites! Eran contratos de donación incondicional de todas sus acciones y propiedades.

—¡Qué ambicioso! ¿Quiere dejarme sin nada, y encima con una donación incondicional? ¿Quién se cree que es? —dijo Ignacio, y tiró los documentos a la basura.

Sabrina no los había leído, pero sabía que nada bueno podía salir de las manos de Camilo. Lo que no se imaginaba era que su ambición llegara a tal punto de querer apoderarse de todo lo de Ignacio.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Reencarné y mi Esposo es un Coma