Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 668

Pero la gente “bien intencionada” la detuvo.

—¡No te vayas! ¿Después de meterte en una familia, ya te quieres ir así nada más?

—¡No la dejen ir! ¡Vean nomás a la esposa, pobrecita!

—¿Qué les pasa? ¿Por qué se meten? —le reclamaron—. ¿Por qué te metes con un matrimonio?

—¿Qué, ya te urge un hombre? Qué descaro.

Teresa quedó rodeada, desesperada.

Ya traía el alma hecha pedazos por Cecilia, y encima ahora ni podía moverse.

—Háganse a un lado… no es asunto mío. Yo no soy la otra, ¡no lo soy!

—¿No eres? ¿Entonces qué? ¿Vas a decir que es “amor verdadero”? No inventes.

Alguien hasta le aventó un vaso de agua a la cara.

En estos tiempos, la gente no perdonaba eso.

Sebastián, al ver que la estaban atacando, ya ni siguió discutiendo con Isabel.

Se quitó la chamarra, se la puso sobre la cabeza a Teresa y la sacó a empujones entre la bola.

—¡Sebastián, regresa! ¡Par de sinvergüenzas! —chilló Isabel—. ¡Regresa! ¡Me dejaste sola, maldito!

—¡Teresa, “la otra”! ¡Sinvergüenza!

Isabel se quedó llorando en el suelo.

La gente se acercó a consolarla.

—Señorita, ya no se enoje… mejor divórciese y protéjase con la ley, para que le toque lo que le corresponde —le dijo una mujer.

Isabel la miró con coraje.

Teresa pensó que era por verla con él… pero al parecer era así siempre.

Sebastián sonrió con amargura.

—Lo que pasó entre Isabel y yo fue planeado por ella. Si no, ¿por qué me habría separado de ti? Yo no siento nada por ella. La persona que tengo aquí eres tú… Y por eso, en la casa todo es un infierno. Ella se pone como loca. Ya hasta me da lo mismo.

—No puedo creer que fuera tan baja —murmuró Teresa. Hasta ese momento entendió que Sebastián no la había traicionado: había sido una trampa de Isabel.

—Teresa… ¿podemos volver a empezar? Si tú quieres, yo puedo…

Teresa se asustó y lo interrumpió de golpe.

—No, Sebastián. Ni lo pienses. Aunque haya sido su plan, tú ya eres su esposo. No podemos volver a lo de antes. No vuelvas a decir eso… Y gracias por ayudarme a buscar a Cici.

—No quiero quedarte a deber. Ya es tarde; mejor vete a trabajar. Y también… regresa y aclárale a Isabel. Entre nosotros no pasa nada.

Sebastián se quedó con un nudo en el pecho. Todavía se aferraba a una esperanza.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia