Al escuchar eso, Damián sonrió.
—¡Jajajaja! Parece que mi niña de verdad ya creció. Hasta aprendiste a usar esos trucos.
—Así es. Y en cuanto el tío Jeremías empezó a confesar, presioné sin que se diera cuenta el celular que traía en el bolsillo y grabé todo lo que dijo. ¡Si vuelve a intentar algo contra mí, usaré esta prueba para hundirlo!
Damián se quedó aún más sorprendido.
¡Su hija, que antes era tan ingenua, ahora era capaz de planear estrategias así!
—¡De verdad me dejas con la boca abierta! Dime, ¿quién te enseñó todo esto?
—Algunas cosas me las enseñó Cecilia, y otras, Zacarías.
Damián asintió; definitivamente no se había equivocado al confiar en ellos.
—Mónica, apenas me enteré de lo que pasaste en el Estado de Nueva Cartuja. Conozco la situación allá, seguro sufriste mucho. ¡Me duele el corazón solo de pensarlo!
—Papá, ya pasó. Aunque fue muy peligroso, por suerte Cecilia y Zacarías me salvaron. Mírame, estoy perfecta y aprendí mucho de esto. Por cierto, papá, ¿de verdad ya puedo heredar la empresa?
Damián asintió de nuevo.
—Así es, creo que ahora ya tienes lo necesario para tomar las riendas como mi sucesora.
La Mónica de ahora era serena, calculadora y tenía sus propios planes para todo. Ya no era aquella niña mimada de mal genio e ingenua.
¡Solo así Damián podía estar tranquilo!
—¡Mi niña hermosa, mañana mismo convocaré a la junta directiva! ¡Te transferiré formalmente mis acciones y asumirás el cargo de presidenta del Grupo Fonseca!
—Gracias, papá. Pero, ¿qué va a pasar con mis tíos?
—¡Cállate la boca! ¿Cuál que me mantengan? ¡Leticia y yo nos amamos de verdad! Nuestra relación no es tan sucia como imaginas. Y hablando de que te mantengan, más bien yo te pregunto a ti, ¿está cómodo el viejo que te atiende? ¡Tú, que eres la amante de un anciano millonario, no tienes ningún derecho a juzgararme!
—¿Amante de un millonario? Para nada. Pero, Aarón, nos vemos mañana. ¡Espero que mañana puedas sonreír así de bonito!
Dicho esto, Mónica tomó su caja y se marchó.
***
Esa noche, al llegar a casa, Mónica estaba sumamente emocionada. ¡Por fin iba a recuperar su verdadera identidad!
Incluso llamó a Cecilia para contarle todo, y su amiga se alegró muchísimo por ella.
Al día siguiente, se despertó muy temprano. Alguien le había enviado un conjunto de ropa. Al revisarlo, vio que venía de Estudio Cobalto. Resultó ser un regalo de Cecilia para felicitarla por heredar finalmente el Grupo Fonseca.
Lo que Mónica no sabía era que Cecilia había diseñado esa ropa a mano hacía mucho tiempo, sabiendo que este día llegaría. Era una prenda única, hecha a la medida; no existía otra igual en el mundo.

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