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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 856

Mónica le contó a Damián todo lo que había pasado en el Estado de Nueva Cartuja, y él enfureció.

—Jeremías, ¿de verdad contrataste a alguien para atacar a Mónica a sus espaldas? —preguntó Damián.

—Yo... yo no fui...

—Tío Jeremías, ¿todavía te niegas a admitirlo? ¡Entonces no me culpes cuando muestre las pruebas!

El rostro de Jeremías palideció. Bajó la cabeza de inmediato y dijo:

—¡Lo siento, fue un momento de debilidad!

—Tú... de verdad... te atreviste a lastimar a tu propia sobrina. Jeremías, sin importar lo que hicieran antes, siempre se los perdoné. Nunca imaginé que conspirarían en mi contra. ¡Mónica es mi única hija y se atrevieron a ponerle una mano encima! ¡Son despreciables!

Jeremías, aterrado, comenzó a suplicar humillándose de inmediato.

—¡Damián! ¡Lo siento, perdí la cabeza! ¡Fue mi esposa quien me convenció de hacerlo, lo juro! ¡Esa nunca fue mi intención!

Ariel, aprovechando la situación para salvarse, señaló a Jeremías.

—Jeremías, te pasaste de la raya. Mónica es nuestra sobrina, la única hija de Damián. ¡Cómo pudiste hacer algo tan atroz! ¡Eres un monstruo!

Mónica resopló con frialdad.

—Tío Ariel, tú y el tío Jeremías son de la misma calaña, así que no te hagas el inocente. Has buscado gente para hacerme la vida imposible en la empresa muchas veces. ¿De verdad crees que no lo sé o que no tengo pruebas? Cuando fui a cobrar aquella deuda a la otra empresa, sobornaste a su gente para que me atacara. ¿Ya se te olvidó?

Damián miró a los dos hermanos con furia en los ojos.

—¡Ariel, así que tú también estás involucrado!

¡Ariel también agachó la cabeza, rogando piedad!

—Papá, ¿estás bien? ¡Papá! —Mónica se acercó rápido para sostenerlo.

—Estoy bien.

Damián tomó las manos de Mónica.

—Mónica, dime la verdad, ¿tu tío Jeremías de verdad envió a alguien a atacarte en el Estado de Nueva Cartuja?

—Sí.

—¿De verdad tienes pruebas? Muéstramelas. Si las tienes, ¡te juro que no se las voy a perdonar!

Aunque era un hombre leal que valoraba mucho a los miembros de su familia, si alguien se atrevía a tocar a su preciada hija, por supuesto que no lo dejaría pasar.

—Papá, hace un momento solo estaba fanfarroneando para asustar al tío Jeremías. En realidad, no tengo ninguna prueba. El Estado de Nueva Cartuja es un caos, encontrar evidencia ahí no es fácil, además de que nos fuimos muy rápido de la ciudad. Pero sabía que había sido él. Solo le tendí una trampa y, como tenía remordimientos, confesó solito.

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