—¡Hmph! ¡Seguro tienes miedo de que te opaque! Te lo advierto, este proyecto lo voy a hacer yo, y papá ya estuvo de acuerdo. ¡En la familia Solano no eres la única que sabe hacer negocios! —Natalia lucía llena de confianza.
Dicho esto, se marchó con la cabeza en alto.
Berta la vio alejarse y soltó una risa burlona.
Sacó su celular y llamó a Lorenzo.
—El pez ya mordió el anzuelo.
***
En la Hacienda San Jerónimo.
Cecilia regresó a casa y vio que todos estaban reunidos.
—¿Cómo es que Daniel llegó tan temprano hoy? —preguntó Cecilia.
—Cici, lo que pasa es que nuestros papás dijeron que van a organizar la boda de Adrián y Macarena, así que me vine antes —explicó Daniel.
Cecilia se sorprendió.
—¿Boda? ¿Adrián se va a casar?
Adrián Galindo se rascó la cabeza.
—Jeje, así es, hermanita. Me voy a casar, ¡tienes que felicitarme!
—¡Por supuesto! Tu boda es el evento más importante de la familia, tenemos que planearlo bien. No te preocupes por los gastos de la boda, ¡yo me encargo de todo!
Marina intervino en ese momento:
—Qué casualidad, Daniel acaba de decir exactamente lo mismo.
—No podemos quedar mal con la familia de Macarena. Sus padres se esforzaron mucho en criarla, y nosotros que también tenemos hijas lo entendemos. Todo debe hacerse como Dios manda, con todos los detalles —añadió Thiago Galindo.
La familia platicó un rato sobre los preparativos de la boda de Adrián. Luego, Marina volteó a ver a Daniel Galindo y a Teresa.
—Daniel, ya que lo de Adrián está arreglado, tú también deberías apurarte. ¡Mira que ya no estás tan jovencito!
—Confía en ti misma, Teresa.
Con las palabras de aliento de Cecilia, Teresa sintió mucha más confianza.
Parecía que Cecilia tenía boca de profeta; casi todo lo que decía terminaba haciéndose realidad.
—Sale, entonces voy a darle otra buena checada a los detalles.
Teresa se quedó trabajando otras dos horas para ajustar algunas cosas, y al día siguiente fue a la oficina.
—Teresa, escuché que te inscribiste en el concurso de moda. ¿Cómo vas con tu diseño? —se acercó a preguntar Isidora.
—Ahí la llevo, prácticamente ya lo tengo listo.
Desde que despidieron a Miriam, Isidora pasó a estar bajo el cargo de Teresa, quien se ocupaba de capacitar a los nuevos.
Así que últimamente, Isidora y Teresa se habían hecho más cercanas.
—¡Qué bárbara, Teresa! Eres la diseñadora principal de la empresa, ¡seguro que esta vez quedas en los primeros lugares!

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