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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1051

Karina regresó a la oficina, se dejó caer en el amplio sillón de piel y levantó la vista hacia Amelia, que permanecía de pie, firme como un poste.

—Amelia —tamborileó los dedos sobre el reposabrazos—, esa tal Eliana que trabaja con Delfina… ¿qué relación tiene contigo?

Amelia dio un paso al frente y se apresuró a explicar:

—Señora, no me malinterprete. Eliana es mi hermana, mi media hermana.

Karina arqueó una ceja, indicándole que continuara.

—Aunque llevamos la misma sangre, en la familia Barrios el parentesco es lo que menos importa.

—Nos llevamos seis años. Según las reglas de la familia, al cumplir los cinco años los niños son enviados a la escuela del clan para recibir entrenamiento y educación en total aislamiento.

—Cuando yo nací, ella ya había entrado. Cuando yo ingresé a los cinco años, ella ya estaba por graduarse.

—Solo la vi de lejos un par de veces en las reuniones de fin de año, apenas cruzamos un par de palabras.

—Luego supe que, por sus excelentes calificaciones, la Sra. Alarcón la eligió como su guardaespaldas personal.

—Desde entonces, no la he vuelto a ver.

Amelia levantó la cabeza y miró a Karina directamente a los ojos, con una expresión clara y firme:

—Por lo tanto, no existe ningún lazo fraternal entre nosotras.

—En el credo de la familia Barrios, solo somos armas leales a nuestros respectivos dueños.

—Y entre armas, solo hay choques, no recuerdos familiares.

Karina asintió, pensativa.

El sistema de seguridad de las grandes familias era, en efecto, cruelmente pragmático.

Pero para ella, esas eran buenas noticias.

—Me alegra oír eso.

Se levantó y caminó hacia Amelia, suavizando el tono:

—Conociendo el carácter rencoroso de Delfina, seguro volverá a apuntar contra mí.

—Me preocupaba que, llegado el momento, te tentaras el corazón por ser tu hermana y no pudieras actuar, terminando herida tú misma.

Amelia bajó la cabeza y le hizo una reverencia profunda a Karina, con voz sonora:

—¡Pierda cuidado, señora!

—No importa quién sea, si se pone en su contra, es mi enemigo.

—Los hijos de la familia Barrios sirven a distintos señores; enfrentarse en el campo de batalla es algo común.

—Puesto que el Sr. Lázaro me asignó a usted, mi vida le pertenece.

—Proteger su integridad es mi misión y mi única religión.

Karina, al ver su seriedad, sonrió y le dio una palmada suave en el brazo.

—Ya, relájate, no te pongas tan solemne.

—Si Lázaro te eligió, confío en ti.

Capítulo 1051 1

Capítulo 1051 2

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