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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 218

Belén sacó una pluma de su bolso y se la pasó a Karina, mientras murmuraba con fastidio:

—Sí traje. Ahora ando de asistente de Sebastián, ese tipo es la flojera hecha persona, todo me lo encarga a mí.

Karina tomó la pluma, y mientras escribía rápidamente varias direcciones en la última hoja del expediente, preguntó al aire:

—¿Entonces ya se contentaron?

Belén soltó un suspiro largo y se recargó en la baranda del balcón.

—Ni al caso que nos hayamos contentado.

—Necesitaba un trabajo en una firma de abogados y, justo, él ocupaba asistente. Hicimos trato: si aguanto el año, me lleva a ver a mis padres adoptivos.

Karina sí conocía a los padres adoptivos de Belén.

Eran una pareja de campesinos de un pueblito lejano.

Aunque Belén fue llevada ahí por unos traficantes cuando era niña, esa pareja la crio como si fuera su hija de sangre.

Esa personalidad de Belén, tan valiente y echada pa’lante, en parte nació porque la molestaban los chicos del pueblo; pero también, porque sus padres adoptivos la consentían sin medida.

Cuando recién se hicieron amigas, Belén solo hablaba del pueblo y su vida sencilla, nunca de lujos ni de la ciudad.

Pero sus padres biológicos veían ese pasado como una vergüenza y la obligaron a romper toda relación con sus padres adoptivos.

Eso, para Belén, era injusto.

Mientras Karina pensaba en eso, ya había terminado de escribir la última dirección.

Le pasó el expediente:

—Estos cinco lugares son propiedades que mi papá les compró a esas dos, madre e hija.

—¿Cinco? —Belén recibió el documento y se le abrieron los ojos como platos—. ¿Y tú cómo supiste todo esto?

Karina forzó una sonrisa amarga, sin dar más explicaciones.

Lo había descubierto en su vida pasada, después de que Gonzalo muriera y ella tomó el control de la empresa familiar.

Todo estaba tan bien escondido, que no era de extrañar que ni Belén ni nadie lo hubiera encontrado antes.

Belén revisó los nombres de las zonas y no pudo evitar soltar un silbido.

—¡Vaya! Estos lugares cuestan una fortuna… ¡Ese tipo les robó más a ustedes de lo que imaginábamos! ¡Qué desgraciado!

Después de despotricar, notó que Karina guardaba silencio.

Belén cerró el expediente y le dio un golpecito suave en el brazo.

Capítulo 218 1

Capítulo 218 2

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