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Renacer y Casarme con el Rival de Mi Ex romance Capítulo 51

—¿Qué pasa?

Como Teresa Lozano ahora solo pensaba en conseguir dinero para pagar sus deudas, Elvira aprovechó la oportunidad y le dijo:

—Doña Teresa, mi papá me envió con una misión. Ya que le he hecho un gran favor, le pido que nos compre de vuelta el cinco por ciento de las acciones del Grupo Lozano que tiene la Corporación Torres.

—Pero... —Teresa se quedó perpleja—. Si ustedes quieren retirar su inversión, nosotros ahora mismo no tenemos tanto dinero para pagarles.

—Doña Teresa, ya hice los cálculos. Ahora que la bolsa del Grupo Lozano se ha desplomado, el valor de sus acciones ha caído más de la mitad. Si nos compran ese cinco por ciento en este momento, es una ganga. En el futuro, cuando el Grupo Lozano se recupere, podrán venderlas a un precio mucho mayor.

—Pero...

—Piénselo bien, Doña Teresa. Antes, nuestro cinco por ciento del Grupo Lozano valía casi mil millones de pesos. Ahora, con la caída de la bolsa, esas mismas acciones valen menos de doscientos millones. Con esto, mi familia es la que sale perdiendo. Además, al comprarle sus acciones de la Corporación Torres, le di un bono extra de trescientos millones de pesos. ¿No puede hacerme este pequeño favor?

Teresa quedó un poco confundida con los cálculos de Elvira, y hasta el abogado que estaba a su lado se mareó por un momento.

Pero el licenciado Valdés no tardó en aclarar la situación en su cabeza.

En realidad, las acciones de la familia Torres habían subido muchísimo últimamente; ese cinco por ciento de la Corporación Torres valía originalmente mil millones de pesos.

Elvira había mentido diciendo que valían unos setecientos u ochocientos millones para bajar las expectativas de Teresa.

Y eso de darle «trescientos millones de bono» para llegar a los mil millones que le iban a entregar a Teresa, no era más que una excusa para que sonara bonito.

Si la familia Torres recuperaba ese cinco por ciento de sus propias acciones, podrían venderlo fácilmente en el mercado por mil quinientos millones.

Así, la familia Torres ganaría quinientos millones limpios.

Y, como si fuera poco, Elvira había aprovechado para revenderle a Teresa las acciones que los Torres tenían del Grupo Lozano, lo que les dejaría una ganancia adicional de doscientos millones.

Aunque Teresa era una mujer astuta, no tenía experiencia alguna en la administración de empresas, por lo que Elvira la estaba manipulando a su antojo.

Viéndolo así, ¿dónde estaban perdiendo los Torres? ¡Estaban haciendo el negocio de su vida!

El licenciado Valdés iba a abrir la boca para preguntar, pero Elvira lo silenció con la mirada.

El abogado no se atrevió a decir una palabra más.

Pronto, Teresa salió corriendo de su habitación y terminaron de redactar el contrato.

Cuando Elvira tuvo en sus manos el acuerdo original de acciones entre los Torres y los Lozano, por fin dejó que una sonrisa genuina asomara en su rostro.

Con esto, la familia Torres cortaba de raíz cualquier vínculo con la familia Lozano.

—Elvira, entonces, el dinero...

Al ver la desesperación en los ojos de Teresa, Elvira dijo:

—No se preocupe, Doña Teresa. El dinero estará en su cuenta muy pronto. Pero tenemos que dejar algo claro: el Grupo Lozano está pasando por un momento difícil, y supongo que no les será fácil conseguir de inmediato los doscientos millones de pesos para pagarnos las acciones que nos están comprando.

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