Entrar Via

REY DE ESPADAS. La novia forzada romance Capítulo 22

CAPÍTULO 22. Manipulación y lecciones

Raven se sentó en el diván, cruzó las piernas y se quedó mirando por la ventana como si el paisaje pudiera responderle la pregunta que le venía dando vueltas desde hacía horas:

“¿Cómo diablos consigo que Rowan invite a Jessica a la boda?”

Sabía perfectamente que no podía llamarla ella misma. No podía arriesgarse a que alguien —especialmente Rowan— descubriera que todo el numerito de la amnesia era una farsa. Pero también sabía que necesitaba a su mejor amiga más que nunca; para tener una aliada, para tener a alguien que la ayudara a escapar si llegara a ser necesario.

Y entonces se le ocurrió.

“Rowan parece que me conoce tan bien... que seguro podría hacerle creer que traer a Jessica es idea suya”. Ella solo tenía que empujar un poco, manipularlo un poco. Algo en lo que, para ser honesta, él casi que se ofrecía solo.

Se levantó decidida y fue directo al despacho. La puerta estaba entreabierta, y aunque su parte educada quiso tocar, su parte práctica la frenó. Ya estaba ahí. Ya estaban hablando. ¿Qué tanto podía perder con escuchar un poquito?

—…para mañana. ¡Ah…! Y recuerda mantener a mi cuñado lejos de Raven —decía Rowan con ese tono que usaba cuando daba órdenes sin esperar objeciones—. No quiero que Ottavio se le acerque ni a medio metro.

“¿Ottavio?”, pensó Raven, alzando una ceja. Ese era el marido de Aurora, el padre de Ulises. Lo había visto un par de veces y siempre le había parecido un tipo bastante repugnante. Pero la verdad era que en ese entonces estaba enamorada de Ulises, y después del accidente no había tenido cabeza para preguntarse dónde demonios estaba.

—El avión de Ottavio está aterrizando en este momento —respondió Rick, como si lo tuviera todo cronometrado—. Llegará antes de la cena, así que supongo que algún inconveniente provocará a menos que la señora Aurora le avise que no debe abrir la boca.

—Que abra a boca es lo que menos me preocupa. No lo subestimes, Ottavio es una amenaza, y no lo quiero cerca de Raven —bufó Rowan con expresión incómoda—. Ya tengo suficientes moscas zumbando. Te juro que lo que más me ilusiona de esta boda es largarme de luna de miel lejos de todos ellos.

“¿Solo eso?” Raven hizo una mueca para sí misma y se juró que luego le pegaría por eso.

—Señor Harrelson, para serle sincero a mí me preocupa que Ottavio se fue a Europa a hablar con los accionistas de las sucursales de la empresa que hay allá —aseveró Rick, bajando la voz—. Está tratando de ponerlos en su contra. Y si regresa ¿significa que lo logró?

—No lo sé —admitió Rowan, sin mostrar sorpresa—. Pero no voy a impedirlo. Prefiero aprovecharlo para hacer una buena depuración de la empresa. Me encargaré de eso después, ahora lo principal es la boda.

Raven frunció los labios. Así que ese infeliz era tan basura como su mujer y su hijo.

“Por suerte Rowan no es idiota y sabe lo que hace”, pensó. No solo era guapo, también era frío, calculador y... ¿estratégico? ¿Eso la excitaba o la asustaba? No estaba segura.

Pero en ese momento sintió pasos y miró al pasillo. Una sirvienta venía directo hacia donde ella estaba, y lo último que quería era que la atraparan espiando como si fuera una adolescente celosa. Así que improvisó y tocó la puerta como si acabara de llegar.

—¿Sí? —respondió Rowan.

—Soy yo. ¿Puedo pasar?

—Claro, ven.

Raven entró sonriendo como si no hubiera escuchado absolutamente nada, como si no supiera que el marido de su cuñada quería sabotear la empresa y que Rowan lo tenía fichado hasta los calcetines.

—Ya elegí mi vestido de bodas —anunció, con una sonrisa pequeña, casi teatral, y Rowan levantó la mirada con curiosidad.

—¿Y bien? ¿Es largo, corto, transparente...?

—Hermoso —contestó ella, como si eso respondiera todo, y Rick se fue escabullendo poco a poco de la habitación.

CAPÍTULO 22. Manipulación y lecciones 1

CAPÍTULO 22. Manipulación y lecciones 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: REY DE ESPADAS. La novia forzada