—¿Y supongo que este es el resto de tu encantadora familia? —preguntó Jeremy, asomándose por detrás de nosotros para mirar al grupo.
Gavin dio un paso al costado.
—Ella es mi hija, Irene, y él es mi hijo, Matthew —presentó con calma—. Este es mi Beta, Taylor, junto a su compañera, Eliza. Además, es la doctora de nuestra manada.
—Ah claro, conozco a Eliza —dijo Jeremy, asintiendo—. Ha ayudado a esta manada más veces de las que podría contar.
Eliza sonrió, algo cohibida por el cumplido.
—Es un gusto verte de nuevo —respondió—. Solo hacía mi trabajo.
—Y lo haces de maravilla —replicó Jeremy.
—Eso mismo —confirmó Gavin con una sonrisa—. Y ellos son nuestros amigos, Nan y Chester; son compañeros, prácticamente parte de la familia.
—Hermana por elección —añadí, sonriendo hacia Nan, que me devolvió la sonrisa.
—Y por último, uno de mis Gamma, Erik —continuó Gavin, señalándolo.
Erik inclinó la cabeza con respeto.
—Es un placer conocerlos oficialmente a todos —dijo Jeremy, recorriéndonos con la mirada—. Espero que disfruten su estadía en mi territorio, y no duden en acudir a mí si necesitan algo. El baile de máscaras será mañana por la noche, y me encantaría verlos allí. Mi compañera, Cecelia, está ocupada por el momento, pero muere de ganas por conocerlos, así que deberían volver esta noche para cenar con nosotros.
—Suena perfecto —respondió Gavin.
—Imagino que deben de estar agotados por el viaje —añadió Jeremy, girándose hacia Raúl—. Asegúrate de que sus habitaciones estén listas y ayúdalos a instalarse.
—Sí, Alfa —respondió Raúl sin dudar.
Nos despedimos de Jeremy y salimos nuevamente al exterior para subir al SUV.
Lancé una mirada hacia Irene, que jugueteaba con los dedos y mordía su labio inferior. Sabía que estaba nerviosa; este viaje no era solo una visita para ella… habíamos venido a descubrir la verdad sobre Chuck.
Durante el vuelo le conté toda la historia a Gavin y no le agradó la idea de estar involucrado en algo así, pero tampoco reaccionó tan mal como esperaba. Lo que realmente lo enfureció fue pensar que Chuck pudiera estar burlándose de su hija.
—¿Lo has visto ya? —le pregunté a Irene, atrayendo su atención.
Ella negó con la cabeza, mirando por la ventana, ausente.



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