Punto de Vista de Gavin
—Firma aquí —indicó Taylor, señalando la línea punteada—. Así el contrato quedará cerrado y la sociedad será establecida oficialmente.
Me quedé observando el documento durante unos segundos en los que dudé. Luego tomé el bolígrafo y escribí mi nombre.
Apenas terminé, Zachary Blackwell dio un aplauso, por lo que alcé la vista hacia él. Estaba sentado frente a mí, al otro lado del escritorio, con una pierna cruzada sobre la otra con total tranquilidad, sonreía mientras alternaba la vista entre Taylor y yo, como si todo hubiera salido exactamente como lo planeó.
—Entonces, asunto cerrado —dijo, sin ocultar el orgullo en la voz.
Extendió la mano y se la estreché por simple formalidad, porque así funcionaban ese tipo de acuerdos. Sin embargo, la sensación que me recorrió internamente fue muy distinta a la acción; había algo que me incomodaba de todo aquello, era como si la tinta de mi firma hubiera sellado algo más que un contrato.
Pensé en mi padre, el hecho de decidir trabajar con alguien a quien él consideró un enemigo se sentía como una traición. Aunque, al analizarlo detenidamente, una idea menos cómoda empezó a tomar forma: parecía como si mi padre fuera el verdadero enemigo de esa situación.
—Esto merece una celebración, así que las bebidas corren por mi cuenta esta noche —propuso Zachary—. Nos vendrá bien salir un poco y conocer el territorio, sobre todo si voy a jurarte lealtad en algún momento. Tendremos que hablar de la ceremonia y del anuncio oficial para el territorio.
—Dejemos algo claro desde ahora —intervino Taylor, apoyando ambas manos sobre el escritorio e inclinándose hacia él, hablando con un tono repentinamente afilado—. Que seas un socio comercial del Alfa Gavin no te convierte en ningún tipo de Alfa en este territorio, únicamente estarás implicado en el negocio de la Fundación Landry. Según el contrato, debes centrarte exclusivamente en la parte que le corresponde a los Blackwell. Los asuntos de la manada no son, ni serán, de tu incumbencia, no vas a presentarte ante nadie aquí como una figura de autoridad.
Zachary levantó las manos, como si intentara apaciguar a una bestia salvaje.
—Nunca he dicho que quería ser el Alfa de nadie en este territorio —respondió a la defensiva—. Ya dejé claro qué estoy buscando y qué ganaremos tanto mi gente como yo con este acuerdo.
—¿Y tu gente ya aceptó inclinarse ante Gavin como su Alfa? —preguntó Taylor, alzando una ceja.
Zachary soltó un suspiro. —No todos. Algunos no están conformes, así que amenazaron con marcharse y no los detendré si se llega a ese punto. Pero también hay quienes me son leales y entienden que esta es la única forma de proteger a mi familia.
—Y aun así, ¿no piensas decirme quién te está persiguiendo para que yo pueda proteger a la mía? —pregunté, entornando los ojos.
Llevaba días mencionando que alguien lo estaba persiguiendo. Ahora, con el poder y el aura de la Gema Lunar imposibilitando cualquier forma de ocultarse, era solo cuestión de tiempo para que esos enemigos salieran de las sombras. Se habían mantenidos escondidos durante años por esa razón, temiendo por sus propias familias.


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