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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 828

—Los vestidos de dama de honor —dijo Nan con una sonrisa satisfecha—. Pensé en algo no tan llamativo para no quitarle protagonismo a la novia. Es sencillo, cómodo y...

—No va a funcionar —la interrumpió Irene, frunciendo el ceño—. Esta es una boda Landry, así que la gente espera grandeza, brillo, lujo. No podemos usar algo tan mediocre como esto. Mejor déjame encargarme de los vestidos, y tú te ocupas del menú.

Nan torció la boca.

—Soy la dama de honor. ¿No debería encargarme de estas cosas? —preguntó.

—Enfócate en lo que sabes hacer, y yo me enfocaré en lo que yo sé hacer —respondió Irene mientras hojeaba las imágenes—. Esto nunca va a servir, nos veríamos comunes y corrientes. Es un no rotundo.

Nan puso los ojos en blanco.

—Está bien, lo que sea —murmuró—. ¿Ya decidiste el sabor del pastel?

Negué con la cabeza. —No estoy muy segura, ¿qué te parecieron los que probamos el otro día?

—Yo amé el de limón —dijo Nan, encogiéndose de hombros.

Irene arrugó la nariz.

—Guácala. Tú eres la única que querría un pastel de limón —murmuró—. ¿Qué tal si vamos a lo seguro y elegimos vainilla? No podemos equivocarnos con ese.

—Eso es tan aburrido —gimió Nan—. Además, es la boda de Judy, así que ella debería decidir.

Volví a encogerme de hombros. —A mí me gustó más el red velvet... pero quiero que sea algo que también disfrute Gavin, también será su día.

—Puedo hacer unas llamadas y conseguir otra degustación —ofreció Nan mientras lo anotaba en el cuaderno—. Me pasas la lista de los sabores que te gustaron y yo se la enviaré al pastelero, así puedes ir con Gavin.

—Eso sería perfecto. Gracias —le dije con una sonrisa suave.

—¿Qué hay del tema? —preguntó Irene—. Tenemos que escoger un tema de boda.

—El tema es “boda” —respondió Nan, frunciendo el ceño como si fuera obvio.

—Sería tan cursi —se quejó Nan—. Pero está bien, al final es tu boda.

Le sonreí, agradecida de tenerla en mi vida, de tenerlas a ambas.

Las observé continuar con los planes. Irene luchó contra las lágrimas durante un buen rato, y de vez en cuando la sorprendía inhalando el olor de la sudadera que llevaba, aunque esa sudadera no era suya y el olor la estaba lastimando.

Me dolía verla así, deseaba poder hacer algo. Entonces, me vino una idea.

Las sirenas usaban magia para obligar a sus víctimas a amarlas, haciéndoles creer que eran sus compañeros destinados. Entonces, quizá la solución también era usar magia.

Tal vez, si encontrábamos a una bruja que conociera ese tipo de hechizos, podría romper el dominio que Chuck tenía sobre Irene, y solo entonces, ella por fin vería a Erik como el compañero que realmente era.

Y si eso no funcionaba, siempre podíamos encontrar al verdadero dueño de la Gema Lunar y pedirle que rompiera la maldición.

Solo teníamos que averiguar quién era ese dueño... y rogar que quisiera ayudarnos.

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