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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 859

Irene hacía todo lo posible por no mirar a Erik, pero él no lograba evitar que sus ojos se desviaran hacia ella. Vi sus mejillas enrojecerse, y sentí un nudo en el pecho.

Quería dominar la magia y volverme realmente buena en ello, para poder ayudar a Irene, quería romper su vínculo con Chuck para que finalmente pudiera ver a Erik como su verdadera pareja.

Ella se merecía eso, y me frustraba no poder ayudarla todavía.

—Eres la pareja destinada de Gavin —dijo Erik, aclarándose la garganta cuando al logró apartar la mirada del perfil de Irene—. Eso significa que naciste para ser Luna, la Diosa no se equivoca.

—Tiene razón —añadió Nan, asintiendo con aprobación—. Nunca se equivoca. Te eligió como la pareja de Gavin y como la Luna de su manada, también como la madre de sus hijos. Puedes con esto, y no estás sola.

Les sonreí y apoyé la cabeza en el hombro de Nan. —Gracias, chicos.

Irene empezó a levantarse.

—Voy a subir un momento... —alcanzó a decir, pero Nan la sujetó del brazo y la obligó a sentarse otra vez.

—Ni lo sueñes —dijo Nan con rapidez—. Vamos, Irene. Casi nunca pasamos tiempo juntas. ¿No nos extrañas?

Irene mordió su labio inferior, y noté cómo se le subía el color al rostro. —Claro que sí, pero...

—Nada de excusas, lo que necesitamos es comida —la interrumpió Nan—. Yo voto por algo delicioso. Sé que la cocina está completamente equipada, y puedo preparar lo que quieran. Hagamos un día de comida y chismes como antes... con el extra de Erik, nuestro caballero de brillante armadura.

Le dedicó una sonrisa exagerada a Erik que soltó una risa baja y se pasó una mano por el cabello.

—Supongo que puedo quedarme —dijo, encogiéndose de hombros.

Miró a Irene y por primera vez, ella sostuvo su mirada. Vi preguntas girando en sus ojos.

—Sí —dijo ella en voz baja—. Yo también...

Sonreí, aliviada de ver que ambos dejaban de lado sus tensiones para estar con nosotras.

—Perfecto —anunció Nan, poniéndose de pie de un salto—. No tengo que volver a casa pronto; Chester está con Em, así que soy toda suya. Vamos a la cocina y decidimos qué preparar.

Me tendió la mano, la tomé sin pensarlo y me puso de pie de un tirón.

—¿Tenemos bocaditos de pizza? —preguntó Erik, haciéndome reír.

—Tengo miedo —admití—. Quiero que todo esté bien, que todos sean felices, pero Irene no lo es en este momento, y es por Chuck. Quiero romper ese vínculo para que pueda seguir con su vida.

Nan asintió y ambas miramos a Irene, que intentaba mantener distancia de Erik, mientras él prácticamente se derretía por ella.

Era tan triste que me apretó el corazón.

—Señorita Judy —escuché decir a Adam desde la entrada de la cocina. Sostenía una tableta, con el ceño fruncido mientras observaba la pantalla—. Hay algo que necesita ver.

—¿Qué pasa? —pregunté, con el corazón acelerándose.

Se acercó y me mostró la pantalla. Era la transmisión del nuevo sistema de seguridad que Gavin instaló en la entrada de la villa.

Entrecerré los ojos y aspiré con fuerza.

—¿Esa es...? —empecé a decir.

—Sí —confirmó Adam—. Es Daisy Baldwin, y está exigiendo verla.

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