Gavin tomó mi rostro entre sus manos, obligándome a mirarlo. El calor de sus dedos se filtró en mi piel y se extendió por todo mi cuerpo, hasta la punta de los pies.
—No tienes que demostrarle nada a nadie para ser una buena Luna —murmuró—. Ya lo eres. Eres una mujer increíble y estoy muy orgulloso de ti. Yo hablaré con Olivia. No quiero que cargues con esto, déjamelo a mí.
—No —respondí enseguida—. Puedo manejarlo. De verdad, no es tan grave. Y necesito hacerlo, quiero demostrarme a mí misma que puedo hacerlo.
Me observó unos segundos más, como si buscara algo en mi expresión. Luego se inclinó y rozó mis labios con los suyos.
—Te amo —susurró.
—Yo también te amo.
Poco después, Eliza y Taylor regresaron con una pequeña bolsa. Ella me sonrió, luego se giró hacia su pareja para despedirse.
—Volveremos antes del amanecer —les informó Gavin—. Pero esto es importante.
Eliza asintió, comprensiva. —Lo imaginé, no me sacarías de casa a estas horas si no lo fuera.
Ya en el auto, Gavin tomó la carretera y le contamos todo lo ocurrido a Eliza. También le hablé con calma sobre mi conversación con Levi. A Gavin no le agradaba confiar en su palabra, pero incluso él admitía que Levi no mentiría sobre algo así, así que no teníamos otra opción que creerle.
Mi corazón latía con fuerza porque no sabía qué esperar. Si no supiera ya que los Blackwell eran mi verdadera familia, habría pensado que estaba a punto de conocer a mi madre. Durante años creí que esa mujer lo era, aunque jamás la había visto.
Gavin estiró la mano hacia mí, por lo que giré la mía para entrelazar los dedos con los suyos y recibir un apretón suave que causó que el calor volviera a recorrerme el cuerpo. Lo miré mientras conducía, intentando grabar ese momento en mi memoria.
En algún punto me quedé dormida, porque desperté con sus labios dejando besos suaves en mi nuca. Abrí los ojos, aún aturdida. Afuera seguía oscuro. Miré la hora: pasaban apenas unos minutos de las once.
—¿Dónde estamos? —pregunté, mirando alrededor del estacionamiento.
—Parada rápida —respondió, señalando la tienda—. Eliza necesitaba ir al baño. En unos veinte minutos llegaremos a Yellowstone.

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