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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 326

Daisy reconoció a ese hombre.

Era el secretario de Camilo Ferrer.

—Le agradecería que me guiara.

Cuando Daisy llegó a la sala de invitados, Camilo estaba conversando con otras personas.

Al verla llegar, de inmediato se levantó para recibirla.

—Señorita Ayala.

Los demás también se pusieron de pie y todas las miradas se posaron sobre Daisy al mismo tiempo.

Cada quien empezó a preguntarse en silencio quién sería esa tal señorita Ayala, y por qué el señor Ferrer le daba tanta importancia.

—Buenas tardes, señor Ferrer —Daisy tomó la iniciativa y le estrechó la mano a Camilo.

—Te vi hace rato durante el recorrido por el evento —comentó él—. Tenía que resolver unos asuntos, por eso no pude saludarte antes. Ahora que ya terminamos, le pedí a mi secretario que te buscara.

Por la forma en que lo dijo, parecía que Camilo quería explicarle a Daisy por qué no la había abordado antes.

Con esa explicación, la curiosidad de los presentes se encendió aún más.

Si Camilo Ferrer la trataba con tanta consideración, seguro no era alguien común y corriente.

—No pensé que después de la última vez nos volveríamos a ver tan pronto, señorita Ayala. Parece que el destino insiste en cruzarnos.

Camilo le preguntó con interés:

—¿Traes algún proyecto de videojuegos?

—Sí, aunque apenas estamos comenzando. Vine para aprender un poco más —respondió Daisy.

—Perfecto. Déjame presentarte a algunos colegas con más experiencia en el sector. Puedes preguntarles todo lo que quieras, ellos han recorrido este camino y seguro tienen mucho que compartir.

Entonces, Camilo se volvió hacia los demás en la sala:

—Les encargo mucho a la señorita Ayala. Cuéntenle de los errores que cometieron, adviértanle sobre los baches que encontraron en el camino. Emprender no es fácil, y menos para una mujer. Si pueden echarle una mano, háganlo.

—Claro, por supuesto —respondieron los demás, asintiendo con entusiasmo ante la petición de Camilo.

Después de que Camilo invitó a Daisy a sentarse, todos empezaron a compartirle consejos y anécdotas.

Daisy escuchó con atención, absorbiendo las lecciones y experiencias de los veteranos, decidida a aprender todo lo posible.

A mitad de la plática, alguien del comité organizador llamó a la puerta y entró para avisar que el evento estaba por comenzar, invitando al señor Ferrer y a los líderes del sector a ocupar sus asientos en la zona VIP.

Por supuesto, Daisy no estaba en la lista de invitados VIP.

Ese asunto se le había quedado clavado a Vanesa desde entonces.

Ahora tenía una nueva oportunidad frente a ella.

Vanesa decidió que no la dejaría escapar. Incluso volteó hacia Oliver y le preguntó en voz baja:

—Oli, ¿por qué no me avisaste que el señor Ferrer también venía a la conferencia de desarrolladores de videojuegos? No vine nada preparada.

Oliver le contestó:

—Me acabo de enterar, igual que tú.

—Pensé que lo sabías y no me dijiste nada a propósito.

—¿Cuándo te he ocultado algo?

Mientras seguían con su charla, un miembro del staff se acercó a Vanesa.

—Señorita Espinosa, buenas tardes, soy parte del equipo organizador. Disculpe, cometimos un error y su asiento está mal asignado. Permítame llevarla a su lugar correcto.

Vanesa se quedó sorprendida.

—¿Cómo que mi lugar está equivocado?

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