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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 327

El personal tenía una expresión de disculpa en el rostro.

—Perdón por las molestias que le causamos.

Al mismo tiempo, le recordaron:

—La convención está a punto de comenzar, señorita Espinosa. Le pedimos que colabore, por favor.

Aunque Vanesa no tenía ni la menor intención de cooperar, en ese momento no le quedaba más remedio que levantarse y seguir las indicaciones del staff.

En cuanto se puso de pie, una persona se acercó y le pegó un nuevo gafete.

Antes de irse, Vanesa no pudo evitar mirar hacia atrás.

Justo entonces vio cómo el empleado cubría el gafete que tenía su nombre con una etiqueta nueva.

Y alcanzó a leer el nombre impreso en ella.

Daisy.

Sus pasos vacilaron. El asombro la dejó congelada.

¿Cómo podía ser Daisy?

¿Por qué tenía que ser Daisy?

Casi sin pensarlo, quiso regresar para aclarar la situación con el personal.

Pero la persona que la guiaba la detuvo de inmediato.

—Señorita Espinosa, por aquí, por favor. Vamos algo justos de tiempo, le agradeceríamos que coopere con nosotros.

Así, Vanesa, con el disgusto pintado en la cara, fue llevada a uno de los asientos del fondo.

Estaba lejos, muy lejos de la mesa principal; de hecho, podría decirse que la mandaron casi a la orilla del salón.

Apretó los labios, la incomodidad burbujeando en su pecho mientras miraba con resentimiento hacia la mesa principal.

En ese momento, Camilo y su grupo hicieron su entrada; Daisy iba justo al lado de él, ambos platicaban animadamente.

No solo eso, Vanesa reconoció a varias personas que acompañaban a Daisy.

Muchos eran figuras importantes de la industria del gaming, incluso algunos socios de grandes fondos de inversión.

Pero lo que de verdad le revolvió el estómago fue ver que, gracias a este acomodo, Daisy quedó sentada junto a Oliver.

Daisy también se enteró hasta ese momento que la habían colocado justo a un lado de Oliver.

Arrugó levemente la frente, apenas perceptible para quien no la conocía bien.

Camilo, ajeno a esa barrera invisible entre Daisy y Oliver, continuó la charla con Daisy.

Le preguntó qué opinaba sobre la competencia desleal y la saturación en la industria de los videojuegos.

Daisy tenía una opinión muy clara al respecto.

—En nuestro país, el mercado de los videojuegos es lo suficientemente grande como para que coexistan propuestas muy diferentes. No hay una competencia de suma cero, cada quien puede encontrar su propio espacio para crecer. Además, es fundamental promover la competencia sana, porque es la única manera de que la industria avance.

Mientras hablaba, Camilo se inclinó un poco hacia ella, escuchando con atención.

Cada vez que coincidía con algo, asentía con entusiasmo.

A todas luces, lo que Daisy dijo iba justo en línea con lo que Camilo pensaba.

—¿Escuchaste eso, Gerardo? Hay que abrir la mente —le soltó Camilo al hombre sentado a su lado.

El aludido, Gerardo, se limpió el sudor de la frente, algo nervioso.

—Señorita Ayala, sus palabras nos abren los ojos —respondió con una mezcla de respeto y alivio.

Entonces Daisy recordó que, hace poco, dos de las empresas más grandes del sector de videojuegos habían sido llamadas a rendir cuentas por prácticas desleales.

...

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