Entrar Via

Siete Años para Olvidar romance Capítulo 452

—¿Dónde estabas el 20 de mayo? —volvió a preguntar Daisy.

—En mi fiesta de compromiso —respondió Oliver al instante, como si la respuesta estuviera grabada en su memoria.

La mano de Daisy que sostenía el volante se tensó.

Claro.

El 20 de mayo fue el día de su compromiso con Vanesa. Él, como el protagonista de la celebración, no podía haberse ausentado.

Así que todo había sido producto de su imaginación.

Cuando el semáforo se puso en verde, el corazón de Daisy, que se había agitado por un momento, volvió a la calma.

El resto del camino transcurrió en silencio, no volvieron a cruzar palabra.

Después de dejar a Oliver en el hotel, Daisy se marchó rápidamente, y el carro no tardó en desaparecer en la cortina de lluvia cada vez más densa.

Oliver observó en silencio cómo el carro se perdía en la distancia, y en su rostro, habitualmente impasible, asomó un atisbo de desolación.

Pero pronto recuperó la compostura y entró en el hotel.

En un rincón del vestíbulo.

Benjamín no esperaba presenciar una escena así.

Después de visitar a Vanesa, regresó al hotel sintiéndose más agobiado que nunca. Decidió bajar a tomar un poco de aire.

Pero se encontró con que estaba lloviendo, así que optó por sentarse en una mesa junto a la ventana en la cafetería del vestíbulo para tomar un café.

La casualidad fue tal que le resultó imposible no fijarse.

Daisy había llevado personalmente a Oliver al hotel.

¿No le había dicho Vanesa que el padre de Oliver no se sentía bien y por eso no se había quedado con ella en el hospital, sino que se había ido a casa?

¿Era a esto a lo que él llamaba «ir a casa»?

¡Qué ironía!

Y Daisy… Sabiendo perfectamente que Oliver y Vanesa estaban comprometidos, que eran una pareja oficial, se empeñaba en meterse en medio.

¿No era eso ser la otra?

¡No tenía principios!

Al pensar que Valerio todavía sentía algo por Daisy, le resultó aún más difícil de aceptar.

Finalmente, llamó a Valerio y lo invitó a tomar algo.

Respiró hondo varias veces para calmar su frustración y, con un tono lo más suave posible, intentó hacerlo entrar en razón.

—Ella ni siquiera te acepta, ¿de qué sirve que te guste?

Al final, Daisy solo estaba jugando con Valerio, haciéndose la difícil.

¡Y él no se daba cuenta!

—Es porque sufrió una herida emocional muy fuerte, tiene el corazón dañado —replicó Valerio—. Por eso, por ahora, no puede empezar una nueva relación ni aceptar a nadie nuevo.

Benjamín se burló de esa explicación.

—¡Quizás solo es una de sus tácticas para manipular a los hombres!

—Parece que hoy no vamos a poder tomar esa copa —dijo Valerio, levantándose con una mirada severa—. Y bebe un poco menos, no vaya a ser que termines hablando a espaldas de la gente.

***

Daisy acababa de salir de la ducha, con la mente completamente despejada de cualquier pensamiento. Estaba a punto de sentarse con su laptop para adelantar algo de trabajo.

Sonó el timbre.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Siete Años para Olvidar