Entrar Via

Sorda a tus Mentiras romance Capítulo 4

Se le llenaron los ojos de lágrimas, pero siguió viendo fijamente la foto de perfil de Julián.

Sintió una opresión brutal en el pecho; un dolor punzante le corrió por las venas hasta adormecerle todo el cuerpo.-

El líder de los matones guardó su celular con arrogancia y, con una risa burlona, le aventó el documento a Ximena.

—¿Ya te quedó claro? Hazme caso, a la gente de ese nivel no se le toca, ¡no le busques problemas de a gratis!

En todo el cuarto, Ximena era la única que no había firmado.

Todos los guardaespaldas se acercaron a rodearla y le exigieron con rudeza:

—¡Firma de una buena vez!

Ximena agarró el papel.

Y entonces, ante los ojos de todos, rompió el documento en mil pedazos.

—¡¿Qué te pasa?!

El hombre de traje, sin dar crédito a su rebeldía, le gritó furioso.

Sin acobardarse por los puños apretados de los matones, Ximena se levantó y apretó su teléfono estrellado:

—¡Ya le mandé un mensaje a la policía, van a llegar en cualquier momento!

El rostro del sujeto se desfiguró de coraje y siseó:

—¡Va! Si quieres jugarle a la valiente, sobre advertencia no hay engaño. ¡El día que la gente de arriba decida aplastarte, no vas a saber ni de dónde te cayó el golpe!

La policía no tardó en llegar. Sin embargo, después de tomar las declaraciones, los matones se acomodaron en la habitación como si nada, rehusándose a salir.

Quién sabe de dónde, sacaron dos bocinas inmensas y pusieron ruido blanco a todo volumen directo hacia las camas.

El escándalo retumbaba por todo el piso, haciendo que doliera la cabeza.

Era obvio que tenían maña para hacer estas porquerías. Se portaron tan cínicos y escurridizos que ni la misma policía pudo sacarlos de inmediato.

Los otros pacientes voltearon a ver a Ximena, echándole la culpa:

—¿Cuál es tu problema? Ni siquiera estás tan grave, ¡si te dan dinero, pues agárralo y ya! ¿En cuántos años te ganarías medio millón de pesos?

—¡Tiene razón! Muchacha, no te pongas necia. ¡Mira nomás el relajo que armaste, y nosotros necesitamos descansar!

Ximena suspiró hondo, tomó su celular y, soportando el dolor de su cuerpo magullado, salió de la habitación a paso rápido.

Los oficiales detuvieron a los matones para evitar que la siguieran.

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Sorda a tus Mentiras