—Aspen…
La voz de Carol sonó suave, muy cerca de él, y Aspen volvió en sí, mirándola fijamente.
Carol lo observaba, llena de preocupación y ternura.
Al ver que las lágrimas rodaban por el rostro de Aspen, Carol se quedó sorprendida.
—¡Aspen!
Sin poder contenerse, Aspen la abrazó fuerte, como si quisiera fundirse con ella, como si necesitara que su calor le llegara hasta lo más hondo del alma.
Carol sintió claramente su dolor. No preguntó nada, solo le rodeó la espalda con ambos brazos y le dio palmaditas suaves, como cuando se calma a un niño.
—Si te duele, llora. No pasa nada si lloras frente a tu esposa. No te voy a juzgar, ni a reírme de ti. Llora tranquilo.
Durante unos segundos, la recámara quedó en silencio, hasta que los sollozos de Aspen rompieron la quietud, pesados y ahogados.
Carol frunció el ceño, dándole consuelo en silencio, acariciándole la espalda.
No sabía qué le pasaba a Aspen, pero su dolor le rompía el corazón.
Siempre dicen que los hombres no lloran, pero eso es porque nunca les ha pasado algo que de verdad los haga pedazos. Hoy Aspen sí estaba destrozado.
No supo cuánto tiempo pasó hasta que él logró calmarse. Aspen respiró hondo y murmuró:
—Ya estoy bien, no te preocupes por mí.
Carol le limpió con ternura las lágrimas del rostro.
—No soy tonta, claro que sé que te pasa algo. Pero si no quieres contármelo, está bien. Espera, voy a traerte un vaso de agua.
Intentó levantarse, pero Aspen volvió a jalarla hacia él, abrazándola mientras se recargaban contra el cabecero.
Carol apoyó la cabeza en el pecho de Aspen, escuchando ese corazón fuerte y agitado. No preguntó nada más, solo estuvo ahí, acompañándolo en silencio.
Pasaron unos momentos en calma, hasta que Aspen habló despacio:
—La persona que quiso hacerle daño a Tesoro se llama Víctor. Fue el mejor amigo de mi papá, y después de que mis papás murieron, él me crió como si fuera su hijo. Pero además… también fue uno de los que los mató.
Carol se quedó helada.
—¿Qué…?
Aspen continuó, la voz apagada:
—Él tiene problemas en la cabeza. Hizo tratos con extranjeros para crear un virus, y quería destruir Puerto Rafe.

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