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Su Arrebato Fue Mi Salvación romance Capítulo 1

—Vamos a divorciarnos.

Xaviera Navarro empujó con cuidado el acuerdo de divorcio hacia Moisés Jara.

Moisés bajó ligeramente la mirada, hojeó el documento hasta la última página y fijó sus ojos en la pulcra letra de Xaviera.

*Ya estaba firmado.*

El silencio se extendió entre los dos.

Moisés golpeó suavemente la firma de Xaviera con su largo y estilizado dedo.

Tac... tac... tac...

El sonido era como un pequeño martillo golpeando el corazón de Xaviera una y otra vez, dejándola ansiosa y abrumada.

Se mordió levemente el labio inferior; sus manos, ocultas bajo la mesa, se entrelazaron inconscientemente. Ni siquiera el dolor de sus uñas clavándose en las palmas lograba apartar su atención de los movimientos de Moisés.

Respiró hondo y se armó de valor para hablar.

—¿Hay... hay algún problema con las cláusulas?

—Dímelo tú y lo cambiaré como prefieras.

Cuando Xaviera se ponía nerviosa, hablaba de más.

—Sobre nuestros bienes... lo que tú ganaste es tuyo y lo que yo gané es mío. Esta casa la compraste antes de casarnos, así que cuando firmemos, me mudaré. Y también...

—Xavi —la interrumpió Moisés—. Dame una razón.

Xaviera se quedó paralizada.

—¿Ah?

Moisés levantó la vista hacia ella; había una emoción insondable en su mirada.

—Dame una razón para divorciarnos.

La razón.

La razón era más que evidente.

El matrimonio entre Xaviera y Moisés había sido un accidente desde el principio.

Dos años atrás, alguien había drogado a Xaviera en una fiesta. Cuando estaban a punto de arrastrarla a una habitación de hotel, usó todas sus fuerzas para liberarse y, en su huida, chocó accidentalmente con Moisés.

Para ese momento, no le quedaba nada de fuerza.

Sus perseguidores le pisaban los talones.

Sin más opciones, Xaviera se aferró a la cintura de Moisés y le suplicó llorando que la salvara.

Y así terminaron pasando una noche de locura.

A decir verdad, Xaviera había querido hacer de cuenta que no había pasado nada. Después de todo, él solo lo hizo para ayudarla. Fue un accidente.

Pero después, Moisés le dijo que se haría responsable.

—¿No hay amor?

Xaviera sintió de inmediato que Moisés estaba enojado.

No estaba segura del motivo.

¿Era por esas palabras? Pero no había dicho ninguna mentira.

Se quedó atónita por un par de segundos hasta que se dio cuenta de que, después de todo, habían crecido juntos en el mismo círculo social desde pequeños. Decir que no había amor quizás sonaba demasiado frío. Aún podían ser buenos amigos.

Estaba a punto de corregirse cuando Moisés se adelantó.

Habló en un tono bajo y reprimido.

—¿Y quién era la que lloraba encima de mí anoche? Xavi, ¿a eso le llamas "no hay amor"?

Ante esas palabras, la cara de Xaviera se puso roja como un tomate.

En realidad, su intimidad no era exactamente apasionada. Era más bien una rutina mensual de unas cuantas veces.

Sí, lo habían hecho anoche.

Pero eso no era prueba de tener amor.

Xaviera no sabía por qué Moisés mencionaba eso de repente. Estaba nerviosa, avergonzada y en pánico total.

—Eso... eso fue solo para... satisfacer necesidades físicas, no es nada más... lo que quiero decir es...

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