Entrar Via

Su Arrebato Fue Mi Salvación romance Capítulo 2

En su mente alborotada, de repente recordó algo.

Como si hubiera encontrado un salvavidas, aceleró el ritmo de sus palabras.

—Bueno, cuando nos casamos, tu madre nos dijo que tuviéramos un bebé pronto. Ya pasaron dos años y no he quedado embarazada. Creo que... mi cuerpo no es fuerte y la he decepcionado...

Su voz se fue haciendo cada vez más bajita hasta que concluyó con un susurro.

—Lo que quiero decir es que ya no tiene sentido que sigamos juntos.

El silencio volvió a adueñarse de la sala.

Xaviera mantuvo la cabeza baja, sin atreverse a mirar a Moisés a los ojos.

Sabía que su excusa sonaba completamente absurda.

Pero fue Moisés quien había dicho esas cosas extrañas primero.

Él siempre era sereno, elegante, dueño de sí mismo; desprendía un aura inalcanzable. Definitivamente no era el tipo de hombre que hablara de lo que hacían en la cama a la ligera.

El ambiente se volvía cada vez más asfixiante.

Después de un largo rato.

Moisés finalmente habló. Su voz parecía salir arrastrada desde su garganta, tan baja que casi era un murmullo ronco.

—¿Hablas en serio?

Xaviera asintió.

—Muy en serio.

—Entendido.

Moisés se puso de pie bruscamente. La silla rozó contra el piso emitiendo un sonido estridente.

Tomó el acuerdo de divorcio de la mesa y habló con frialdad.

—Lo voy a pensar.

Xaviera pensó que quería revisar mejor las cláusulas.

Se levantó tras él y, con mucha amabilidad, dijo:

—Claro, tómate tu tiempo. Si hay algo que quieras cambiar, lo hablamos.

Moisés la ignoró. Salió de la sala de estar sin mirar atrás y se dirigió directamente hacia la planta baja.

Qué coincidencia.

—Te juro que desde la semana pasada sentía que algo no estaba bien —respiraba con fuerza Valeria, intentando reprimir la rabia—. El viernes tuve un evento importante. Cuando terminó, le pedí que pasara por mí al hotel. ¡Y cuando abrí la puerta de su auto, su secretaria estaba sentada en el asiento del copiloto!

—En ese mismo momento le hice un escándalo y él se hizo el tonto. ¿Y sabes qué me dijo? "Ay, a Lucía se le torció el tobillo, la llevo de paso, no hagas tanto drama".

El tono de Valeria rebosaba de sarcasmo.

—¿Conque se torció el tobillo, no? Perfecto. Le llamé a un médico privado para su queridísima Lucía. ¡Ahí mismo, en la entrada del hotel, le exigí que le revisaran el pie!

—¡Al final resultó que no tenía absolutamente nada, y se fue caminando con sus taconazos a tomar el metro!

—Patricio se la pasó discutiendo conmigo toda la noche por eso. Me llamó exagerada, me dijo que era una histérica, que lo avergonzaba frente a los demás, y que qué tenía de malo darle un aventón a una muchacha.

—¿Conque así quiere jugar? Bien. ¡Mandé todo el chisme al grupo de la familia para que todos vean la clase de estupidez que hizo!

—Al final, mi hermano intervino y le exigió que cambiara de secretaria. Él dijo que sí. ¡Y hoy voy a su oficina, y la maldita secretaria que debió ser transferida la semana pasada estaba sentada en sus piernas dándole de comer pastelito en la boca!

La voz de Valeria temblaba ligeramente por la ira; Xaviera podía sentir su furia ardiente a través del celular.

—Te lo digo aquí y ahora, yo, Valeria Quiroga, me niego a compartir el acta de matrimonio con un hombre sucio; me da asco de solo pensarlo. ¡Este divorcio es un hecho!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Su Arrebato Fue Mi Salvación