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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 349

—Además, la van a trasladar muy pronto. Escuché que un helicóptero aterrizará en el techo del hospital, y hasta el director del hospital irá con ellos.

Isabel se detuvo en seco, quejándose internamente: *¿Pero qué demonios? ¿Desde cuándo Alejandro finge ser el novio devoto?*

Sin perder más tiempo, entró rápidamente a la habitación.

Para ese momento, Alejandro ya no estaba ahí. Lucía yacía en la cama, profundamente dormida.

Al ver su rostro blanco como el papel, a Isabel se le hizo un nudo en la garganta y los ojos se le llenaron de lágrimas. Esos cuatro días de angustia se habían sentido como la etapa más oscura y larga de toda su vida.

Después de recibir la llamada de Gustavo, Alejandro fue el primero en llegar al lugar del accidente.

Para cuando Isabel y Diego llegaron, él ya había roto el cristal del auto y había sacado a Lucía inconsciente entre sus brazos.

Isabel apenas se dio cuenta de que habían olvidado por completo a Jimena.

¿Acaso se habría quedado sola en la posada?

Decidió no darle más vueltas. Como Mateo también estaba en San Jacinto, seguro él se encargaría de ella.

En cuanto el estado de Lucía se estabilizó un poco, organizaron el traslado. Un helicóptero la llevó directo a una de las mejores clínicas privadas de Puerto Coral, donde la instalaron en una habitación VIP de máxima privacidad y lujo.

...

Alejandro no había ido a su casa en casi una semana.

Al cruzar la puerta de la mansión de los Zavala, su padre, Don Ricardo, le reclamó con severidad:

—¿Dónde te has metido todos estos días? Desapareces por completo y dejas todo el trabajo tirado.

Antes de que Alejandro pudiera responder, vio de reojo a Camilo bajando las escaleras. Miró a su padre y respondió con tono monótono:

—Estuve con Jimena estos días.

—A partir de ahora no estaré mucho por aquí. Te encargo que cuides los asuntos de la casa.

Camilo lo observó mientras subía, recogía algo de ropa y se marchaba de la mansión.

La mirada de Camilo se volvió oscura.

Estaba claro que amaba a Jimena con locura...

Cuando Doña Leonor llegó a casa y se enteró de que Alejandro se mudaría a la Finca de La Luz, presuntamente para vivir con Jimena, sintió un golpe en el pecho que le quitó hasta el apetito.

Después de darle muchas vueltas, soltó un suspiro resignado y murmuró para sí misma:

—Escuché que Jimena abrió su propia empresa hace poco y le está yendo bastante bien. Solo espero que sea más responsable que sus padres y no cause más problemas.

Camilo se mantuvo en completo silencio.

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