Entrar Via

Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 466

Gonzalo Quiroz, que acababa de salir al pasillo, intentó entablar conversación con Noel al ver la escena: —¿Por quién preguntaba el jefe?

Noel simplemente negó con la cabeza en silencio.

En menos de media hora, Alejandro salió impecable tras haberse duchado. Vestía un suéter color beige y pantalones informales blancos. Con el cabello aún ligeramente húmedo, emanaba un aura de autoridad serena y distante. Los empleados lo esperaban ansiosos en el estudio.

Al verlo, muchos de ellos no pudieron evitar maravillarse en silencio. Con razón cuando alguien subía fotos de él en las fiestas de la empresa, las redes sociales estallaban; primas, tías y amigas no paraban de preguntar por el estado civil del jefe.

Alejandro fue directo al grano. En cuanto comenzó a discutir temas laborales, los empleados de servicio y Noel se retiraron, cerrando la puerta del estudio tras de sí.

...

Lucía abrió la puerta del cuarto de invitados con el corazón latiéndole a mil por hora. Moría de curiosidad por escuchar de qué hablaban en el estudio, aunque sabía que no era correcto.

Últimamente, Zavala Tech estaba desarrollando proyectos tecnológicos totalmente nuevos. Ella solo conocía la dirección general, pero ignoraba los detalles técnicos.

Sabía que espiar estaba mal, pero la curiosidad la consumía por dentro.

Luego se dijo a sí misma: «Alejandro me tiene secuestrada aquí en contra de mi voluntad. Él no tiene ética ni decencia, ¿por qué debería tenerla yo?».

Con ese pensamiento, se sintió completamente justificada. Caminando en sus suaves pantuflas de peluche, se acercó de puntillas a la puerta del estudio. Para su desgracia, la insonorización era tan perfecta que, aunque sabía que hablaban, solo percibía un murmullo indescifrable.

Dentro del estudio, tras terminar su presentación, el director de diseño llamó suavemente: —¿Señor Zavala?

Quizás agotado por el viaje, Alejandro lucía un tanto fatigado. Se frotó el puente de la nariz y respondió con voz neutra: —Continúen.

Pero apenas dijo eso, su expresión cambió. Sin darle tiempo a nadie de reaccionar, se levantó abruptamente, caminó hacia la entrada y abrió la puerta de golpe.

La figura de Lucía quedó expuesta ante la mirada atónita de todos. Llevaba el cabello negro y largo suelto sobre los hombros, un vestido suave que delineaba su esbelta figura, y su tez realzaba una belleza deslumbrante. Por un segundo, los presentes creyeron que el jefe tenía escondida a una diosa espectral en la casa.

Al encontrarse con los profundos y oscuros ojos de Alejandro, Lucía dio un paso atrás, muerta de la vergüenza. Apenas llevaba tres segundos parada ahí y él ya había abierto la puerta, atrapándola con las manos en la masa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero