ADICTO A TI. CAPÍTULO 30. Sin esperar nada
Logan caminó hacia ella mirándola a los ojos, como si intentara descubrir la verdad debajo de aquella fachada.
—Escuché lo suficiente para descubrir que tengo un competidor bastante agresivo.
Obsidian resopló de inmediato y le enseñó los dientes. Porque era obvio que Vanesa hablaba más con el caballo que con su esposo y eso estaba bien para el animal.
—Sip —rio Vanessa mientras acariciaba el cuello del caballo—. Creo que ya se hizo una opinión sobre ti y no creo que sea buena.
Logan se acercó despacio, aunque sin perder de vista al animal.
—Seguro que por eso quiere matarme.
—No quiere matarte… solo morderte. A lo mejor piensa que serías sabroso… ¡yo lo pienso!
Logan sonrió porque ella tenía esa capacidad especial para escapar de las conversaciones profundas y aquella no era la excepción.
—Yo también creo que estoy sabroso… pero preferiría que me mordieras tú y no él.
Mientras hablaban, Logan observó nuevamente al caballo y notó algo que no le gustó demasiado, porque Obsidian movía las orejas constantemente, golpeaba el suelo con una pata y sacudía la cabeza de vez en cuando como si algo lo estuviera molestando.
—No me gusta cómo está.
—A mí tampoco, pero supongo que yo también dormiría mal en una cama que no es la mía. Estos establos no le agradan mucho.
—¿Qué pasó con los anteriores? —curioseó Logan.
—Se les rompió una tubería cerca del box de Obsidian, tuvimos que mudarnos de emergencia.
Y por un segundo, Logan sintió que algo no estaba del todo bien.
—Tengo un mal presentimiento —murmuró, pero ella negó con firmeza.
—Obsidian jamás me haría daño.
Y aquella seguridad era tan fuerte que él terminó rindiéndose.
—OK, pero hoy sí te llevo a comer.
—Mientras no tenga que cambiarme —rio ella y poco después se sentaban en un pequeño restaurante de hamburguesas que no tenía nada que ver con el alto estatus de los Lancaster, pero Logan comió más feliz que una lombriz.
—¿Cuándo es la próxima competencia? —dijo robándole las papas fritas a su esposa.
—Mañana.
—¿Tan pronto?
—Sí, hay gente que vino de otros países a competir, el costo de las estancias para caballos no es barato, así que sí, la competencia no dura ni una semana entre todos los eventos.
—Intentaré llegar —le dijo él—, pero no quiero hacer promesas que quizás no pueda cumplir.
—Así está mejor —aseguró Vanessa.
Luego ella volvió al departamento y él a su oficina, pero cuando Logan volvió a apretar aquel botoncito en su celular desesperadamente, se dio cuenta de que nada, absolutamente nada pasaba.
—¡Demonios! —suspiró pero tampoco tuvo con quien debatirlo, porque para cuando llegó a su casa esa noche, Vanessa ya estaba durmiendo… y cuando lo sacaron de la cama a las seis de la mañana por un problema en una de las plantas de producción, ella seguía durmiendo.
Cuando Vanessa despertó nadie tuvo que decirle que él había pasado por el departamento. Su olor seguía en el baño, había una nota suya en la cocina explicándole… pero él no estaba y esa era la realidad que nade podía negar.
Durante toda la mañana intentó convencerse de que aquello no importaba, que Logan era un empresario con responsabilidades enormes, que la competencia era asunto suyo y que no tenía ningún derecho a esperar nada; sin embargo, cada vez que levantaba la vista terminaba mirando la entrada principal del hipódromo, aunque no sabía por qué.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....