ADICTO A TI. CAPÍTULO 31. Una buena justificación
Vanessa estaba lista para salir a la pista, a su segunda presentación del campeonato, pero algo no iba bien. Obsidian estaba inquieto, demasiado inquieto. El enorme semental negro movía constantemente las orejas, golpeaba el suelo con una de sus patas delanteras y lanzaba pequeños resoplidos cargados de tensión que no parecían miedo ni agresividad, sino una extraña mezcla de molestia e impaciencia, como si algo lo estuviera incomodando profundamente.
—¿Qué te pasa, grandullón? —murmuró ella mientras le acariciaba el cuello.
Obsidian volvió a sacudir la cabeza, pero por desgracia no tenían tiempo para nada más que salir.
—Solo aguanta un poco más —le susurró Vanessa mientras apoyaba la frente contra su cuello—. Solo son cuatro minutos, ¿de acuerdo? Después te llevaré a descansar lejos de tanto ruido.
Obsidian volvió a resoplar, pero Vanessa se subió y lo guió hacia el área de presentación.
Los primeros minutos fueron perfectos, y el público observaba fascinado la elegancia del binomio mientras el enorme caballo negro obedecía cada indicación de su amazona con una precisión exacta. Desde las gradas se escuchaban comentarios admirados e incluso los jueces parecían impresionados, de modo que todo iba bien… hasta que dejó de ir bien.
Vanessa estaba ejecutando una transición complicada cuando tuvo que inclinar ligeramente el cuerpo hacia adelante y, justo en ese instante, ocurrió.
Obsidian perdió completamente el control. Fue tan repentino que nadie tuvo tiempo de reaccionar, porque el caballo lanzó un relincho violento, se alzó sobre las patas traseras y comenzó a sacudirse con desesperación.
—¡Obsidian!
Vanessa intentó recuperar las riendas, pero ya era imposible, un segundo después salió despedida y el golpe contra uno de los costados de la valla fue brutal.
El mundo se volvió negro, y lo único que quedó en su mente fue esa sensación de haber pisado una mina.
Cuando volvió a escuchar algo, solo percibió ruido. Gritos. Voces. Pasos. Todo parecía lejano, como si estuviera sumergida bajo el agua y el mundo existiera a kilómetros de distancia.
Le costó varios intentos abrir los ojos. Primero aparecieron las luces blancas del techo, después una habitación y finalmente una enfermera inclinada sobre ella.
—¿Dónde estoy? —murmuró.
—En el hospital. ¿Puedes decirme tu nombre?
Vanessa intentó incorporarse pero no lo logró.
—¿Quién está gritando?
La enfermera soltó una pequeña sonrisa.
—Su esposo.
Vanessa frunció el ceño como si fuera un título imposible hasta que se ubicó.
—¿Logan?
—Sí.
—Por favor... llámelo —casi suplicó y la enfermera salió apurada.
Apenas unos segundos después la puerta se abrió violentamente y Logan entró como un huracán. Pero esta vez no parecía culpable, parecía aterrorizado.
—¡Vanessa! —exclamó corriendo hacia su cama y ella apenas logró sonreír.
—Logan...
Logan tomó inmediatamente su mano.
—Lo siento, nena. Lo siento por no estar ahí —se disculpó, pero la muchacha negó ligeramente con la cabeza.
—No, Logan...
—Debería haber ido, debería...
—¡Logan! —lo detuvo solo para decir algo que lo dejó paralizado—. Tienes que salvar a Obsidian...
Por un instante él la miró como si hubiera perdido la razón.
—¿Es en serio?… ¡Vanessa, estás en un hospital! Obsidian te tiró. Es un caballo difícil, ¡¿cómo puedes pensar en él justo ahora!?
Ella apretó débilmente sus dedos, y la desesperación en sus ojos era tan evidente que Logan no pudo ignorarla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....