ADICTO A TI. CAPÍTULO 39. Sin control
Al día siguiente comenzó el proceso de recuperación y fue más lento y profundo de lo que cualquiera habría imaginado. Vanessa no obligó a Obsidian a trabajar, Obsidian tampoco obligó a Vanessa a confiar; simplemente empezaron de nuevo, desde cero. Logan observó cada entrenamiento, cada paso, cada ejercicio y cada recorrido, hasta el punto de que durante aquellos días fue tan pocas veces a la oficina que Nico terminó llamándolo para asegurarse de que seguía vivo.
“¿Te reemplazó un caballo?”
—Cállate.
“Eso es un sí.”
—Tengo trabajo.
“Mentira. Adriana me dijo que llevas dos días mirando entrenamientos.”
—Estoy supervisando.
“Claro. Igual que los padres primerizos supervisan cunas. ¡Te gusta esa mujer! ¿Qué te cuesta reconocerlo?”
Logan le colgó, pero Nico no estaba completamente equivocado.
Y al otro lado de su ventana Obsidian volvía a relajarse, Vanessa volvía a confiar y, poco a poco, el miedo comenzaba a desaparecer.
Finalmente llegó el día de la competencia. El hipódromo estaba abarrotado, los periodistas habían regresado, los competidores también, y la noticia del sabotaje había convertido a Vanessa y Obsidian en el centro absoluto de atención. Logan odiaba aquello, porque significaba que entre aquella multitud podía estar quien les había hecho daño. Así que desde el mismo momento en que el box del caballo salió de su casa hasta que Vanessa empezó su presentación, Logan no le quitó el ojo de arriba al animal.
Diez minutos antes de que todo empezara, Obsidian estaba tranquilo, demasiado tranquilo, y aun así él pasó varios minutos revisándolo. Le tocó el cuello, el lomo, los costados, las patas, la silla, las correas, absolutamente todo, hasta que Vanessa terminó acercándose.
—¿Qué tanto toqueteas a mi caballo? Los veterinarios lo revisaron tres veces.
—Lo sé.
—Y los jueces dos más.
—También lo sé.
—Y yo también.
—Lo sé. Pero no no puedo evitarlo, ¿contenta? No quiero que vuelva a pasar nada parecido.
La sonrisa de Vanessa se suavizó.
—No va a pasar —le aseguró y Obsidian resopló como si estuviera de acuerdo.
—¿Eso también dijo él? —rezongó Logan besándolo bajo las orejas.
Y entonces llegó el momento. Vanessa colocó un pie en el estribo y Logan la observó subir. Por primera vez desde el accidente no sintió miedo, sino orgullo, porque ella estaba exactamente donde pertenecía: sobre aquel caballo, preparada para competir, preparada para luchar, preparada para volver.
Vanessa acomodó las riendas.
—¿Algo más antes de irme?
Logan miró alrededor, vio un pequeño banquito junto a la valla y tomó una decisión.
—Sí.
Lo arrastró hasta colocarlo junto al caballo y se subió encima, haciendo que Vanessa estallara en carcajadas.
—¿Qué estás haciendo?
—Resolviendo un problema de altura.
—Logan...
—Cállate.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....