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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1076

ADICTO A TI. CAPÍTULO 58. Un cambio de gobierno

Vanessa dejó de sonreír, como si esas palabras le hubieran tocado un pequeño interruptor dentro, porque la sinceridad con la que lo había dicho consiguió desarmarla. Pero Logan respiró hondo antes de continuar.

—Te amo —murmuró y Vanessa sintió que el corazón le daba un vuelco.

—¿Es… es en serio?

Él soltó una pequeña risa, como si le avergonzara reconocerlo.

—No sé exactamente desde cuándo. No sabría decir si fue aquella noche cuando pusiste un telescopio en mi oficina, cuando empezaste a comprenderme demasiado o cuando me di cuenta de que de repente mi oficina se había convertido en el lugar donde menos quería estar.

Vanessa bajó la vista, abrumada.

—Logan...

—Solo sé una cosa —dijo él tomándole ambas manos—. Me volví adicto a ti, a tu calor, a tu olor. —Acercó la frente a la suya y aspiró despacio, disfrutándolo—. A tu sonrisa, a tu tiempo. A todo lo que tenga que ver contigo.

Le besó la punta de la nariz y Vanessa soltó una risita.

—Eso explica muchas cosas.

—¿Como cuáles?

—Como que medio consejo de administración quiera asesinarme por robarles al director ejecutivo.

Logan se echó a reír y negó de inmediato.

—¡O te harán un altar porque por primera vez en años los dejo llegar a cenar con sus familias como la gente normal! —exclamó Logan con un suspiro dramático—. Hasta va a ser verdad que era demasiado intenso. ¿No es cierto?

Vanessa volvió a reír mientras lo miraba con ternura.

—Definitivamente cambiaste una adicción por otra.

—Ya sé, pero la nueva me gusta más y no pienso rehabilitarme —aseguró él.

—¿No te preocupa trabajar menos? —Y la cautela con que Vanessa formuló esa pregunta, lo hizo comprender que estaba preocupada, así que respondió sin pensarlo.

—Me preocupa mucho más tenerte menos tiempo en mi cama.

—¡Logan! —Ella abrió mucho los ojos.

—¿Qué?

—Eso fue descarado.

—Fue sincero, ¡y definitivamente a propósito!

—Definitivamente el matrimonio te está cambiando —se carcajeó ella y Logan negó con una sonrisa.

—No. Tú me estás cambiando.

***

Esa misma tarde los médicos autorizaron el alta por fin, y Logan insistió en ayudarla incluso para ponerse el abrigo.

—Puedo caminar sola.

—Lo sé.

—Entonces deja de tratarme como si fuera de cristal.

—No quiero.

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