ADICTO A TI. CAPÍTULO 63. El heredero
El salón de juntas quedó sumido en un silencio absoluto. Ningún accionista apartaba la vista de los documentos que Vanessa acababa de repartir.
Las primeras páginas mostraban transferencias bancarias. Las siguientes, contratos inflados. Después aparecían correos electrónicos donde Harold prometía condiciones preferenciales a varios miembros de la junta una vez que obtuviera el control definitivo de la empresa.
Uno de los accionistas carraspeó con incomodidad, sabiéndose expuesto. Otros querían hundirse en sus sillas. Porque ahora, sin importar lo que pasara, no podían apoyar a Harold sin confirmar públicamente que se habían dejado sobornar por él.
Sin embargo Harold Lancaster no estaba listo para darse por vencido.
—¡Eso es una interpretación completamente tendenciosa! ¡Estás manipulando la información! —gritó señalando a su hija como si estuvieran en el salón de un juzgado.
Pero Vanessa cruzó los brazos y negó con calma.
—Lo único que hice fue entregarles el trabajo de una auditoría independiente.
Harold dio un golpe sobre la mesa.
—¡Todo eso puede explicarse!
—Entonces explícalo.
El hombre abrió la boca, pero no salió ninguna palabra; y Vanessa recorrió con la mirada a todos los presentes.
—Antes de tomar cualquier decisión sobre esta empresa, deberían preguntarse quién representa el verdadero riesgo. Porque les aseguro que ninguna ganancia va a compensarles cuando mi padre lleve esta empresa a la bancarrota.
Se hizo un breve silencio, pero Harold se ajustó el sacó y una sonrisa apareció lentamente en su rostro. La sonrisa de alguien que todavía guardaba una última carta.
—Muy bonito discurso. Pero nada de eso cambia el testamento.
Ella frunció ligeramente el ceño y su padre caminó despacio alrededor de la mesa.
—La auditoría puede ser un desastre, que eso no cambia las condiciones que tu abuelo dejó por escrito para que heredes. Y los dos sabemos que no las has cumplido todas.
Vanessa respiró hondo.
—Ninguno de ustedes tiene derecho a votar contra mi herencia.
—No. Pero sí tenemos derecho a exigir que respetes la voluntad del fundador —espetó su padre.
Varios accionistas comenzaron a asentir y Harold aprovechó el momento.
—Tu abuelo fue muy claro. —Se volvió hacia todos—. La señorita Vanessa Lancaster debía casarse y dar un heredero a la familia o si no…
Vanessa dio un paso al frente, interrumpiéndolo.
—¡Mi abuelo quería que tuviera hijos porque deseaba que tuviera una familia a la que regresar cuando él ya no estuviera! —Su voz se volvió más firme—. Supongo que porque sabía que ustedes no eran una familia para mí. Así que no tergiverse sus palabras. ¡Un hijo mío no es un director ejecutivo por encargo!
Algunos accionistas intercambiaron miradas. Harold, sin embargo, no retrocedió.
—¡Pues el testamento es muy claro te guste o no! —Levantó una copia del documento—. ¡Si no existe heredero, no existe cumplimiento total de las condiciones!
Vanessa apretó la mandíbula.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....