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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1082

ADICTO A TI. CAPÍTULO 64. Tres pruebas de embarazo

El miedo se olía más en aquella sala que los perfumes caros de los empresarios. Pero en ese momento Harold dio un paso adelante.

—¡No puedes intimidar a los accionistas! —exclamó y Logan lo miró con absoluta indiferencia.

—No hace falta intimidarlos. —Señaló los informes de la auditoría—. Tú ya lo hiciste con promesas de beneficios ilegales.

El salón volvió a quedarse en silencio, nadie respondió, y los segundos comenzaron a hacerse eternos. Entonces se escuchó abrirse la puerta del baño y Vanessa salió con expresión completamente seria.

Llevaba las tres pruebas en la mano. Caminó lentamente hasta la mesa y las dejó frente a todos.

Nadie habló. Nadie se atrevió siquiera a acercarse. Las pequeñas pantallas digitales seguían procesando el resultado y uno de los accionistas observó el reloj porque era mejor mirar ahí que enfrentar los ojos de Logan Keller.

De pronto, una de las pantallas emitió un leve pitido, el resultado acababa de aparecer.

Vanessa bajó lentamente la vista, lo leyó y su expresión cambió de inmediato. Toda la firmeza que había mostrado durante la reunión desapareció por un instante y Logan dio un paso hacia ella.

—Vanessa...

Ella seguía mirando la prueba sin decir una sola palabra, suave en sus brazos como si solo él pudiera sostenerla; hasta que levantó lentamente la cabeza y lo miró con una expresión imposible de descifrar.

—Esa cosa dice que sí —balbuceó y Logan sintió cómo le temblaban las piernas—. Estoy… embarazada.

Nadie reaccionó de inmediato. Todos parecían en shock, pero la cara de Harold era como un poema trágico cuando empezó a gritar.

—¡No!

Se puso de pie tan bruscamente que la silla cayó hacia atrás.

—¡Eso no es posible!

Vanessa no respondió. Tomó la segunda prueba, esperó unos segundos más y un nuevo pitido anunció que el resultado estaba listo.

La miró antes de deslizarla hacia el centro de la mesa, donde otros accionistas pudieran verla bien.

Después tomó la tercera y el mismo resultado apareció pocos instantes después.

Las tres coincidían: sí estaba embarazada.

Harold comenzó a negar compulsivamente, llevándose las dos manos a la cabeza como si estuviera a punto de volverse loco.

—No... no... —Retrocedió un paso—. Eso tiene que estar mal.

Vanessa levantó aquella tercera prueba y se la mostró a Logan.

Él vio la pequeña pantalla que anunciaba el tiempo estimado de embarazo y su expresión pasó de la sorpresa a la incredulidad.

—Seis semanas... —murmuró mirándola a los ojos—. ¿Seis semanas?

Vanessa asintió, todavía aturdida.

—Eso dice…

Pero mientras ella se asombraba, Logan ya hacía su un cálculo mental y comenzaba a reír con una satisfacción tan genuina que todos se quedaron paralizados.

—Entonces... hicimos a nuestro bebé desde la primera vez que estuvimos juntos.

Vanessa no pudo evitar sonreír.

—¡Parece que sí!

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