APA. CAPÍTULO 29. Un asistente con paga extraordinaria
La dejó dormir, eso hay que reconocerlo, pero hizo algo mucho más peligroso que eso: la abrazó mientras dormía. La abrazó tanto que al día siguiente a las seis de la mañana parecía un fantasma que miraba Paris desde la ventana de un hotel renacentista.
Pero a las seis y media la despertó con un beso y empujó hacia ella el pequeño carrito de desayuno.
—¿Qué haces despierto? —ronroneó ella.
—Declarándome tu asistente oficial —respondió Luc—. Obviamente vas a tener la cabeza puesta en el evento, así que yo me encargaré de que comas, bebas agua, descanses y llegues como humana y no como zombi al final del concurso.
—¿Quieres ser mi segundo asistente?
—¿Me pagarás mejor que al principal?
—Supongo, con Sabine no me acuesto —replicó ella con sorna.
—¡Pues entonces sí, segundo asistente, sin contrato, sin horas extra y sin seguro médico… pero con sexo! ¿Qué más podría pedir en esta vida?
Odette rio mientras desayunaban juntas y las siguientes horas fueron realmente caóticas. Luc sacó una pequeña tableta adicional y se dedicó a correr detrás de Odette mientras ella se movía de un lado a otro.
Tuvo dos videollamadas con Suiza. Revisó documentos de la separación de Amsler. Discutió durante cuarenta minutos con sus abogados sobre una patente.
Y para las diez de la mañana, cuando cerró su propio trabajo… empezó a llevar café para el equipo como si de verdad fuera asistente pagado.
Era casi una herejía ver a un CEO como Luc Amsler gritándole a un proveedor porque ese no era el color de labial que Odette había pedido, pero cada vez que ella fruncía el ceño por la menor cosa, él corría a solucionarlo para que ella no tuviera que gritar y siguiera zen.
—A ver abre la boca —dijo en un momento pasando frente a ella y todos se quedaron mudos.
Odette obedeció sin comprender y él le metió un bombón de chocolate entre los labios.
—Listo, para el azúcar. Ya puedes seguir.
A la hora del almuerzo seguía allí. Cuando uno de los cierres de un vestido falló, observó a cinco personas resolver el problema en menos de cuatro minutos. Cuando una modelo llegó tarde, vio a Odette reorganizar una prueba completa sin levantar la voz.
Cuando un miembro del jurado solicitó cambios inesperados en la presentación, Luc la vio mover todo un escenario con precisión militar.
—¿Pasa algo? —preguntó Odette viendo su cara y él negó—. ¿Por qué me miras tanto?
—Estoy intentando entender cómo puedes controlar este caos.
—No lo controlo. Solo procuro que el caos vaya en la dirección correcta.
—La verdad… no sé si yo podría hacerlo —sonrió él con verdadero orgullo y Odette ladeó la cabeza.
Era extraño verlo allí, y a la misma vez era perfecto. A las ocho de la noche, Odette cerró finalmente su carpeta.
—Terminamos.
—¿De verdad?
—No. Pero he decidido fingir que sí hasta mañana —aseguró ella.
—¡Excelente estrategia empresarial!
Salieron juntos y Odette apoyó la cabeza en su hombro dentro del automóvil.
—Estoy agotada. Y apuesto a que tú también.
—Fue un día interesante. Conocí a tu equipo, y ahora entiendo mejor por qué tu empresa funciona.
Odette sonrió.
—¿Eso es un cumplido?
—Uno enorme. Eres feroz. Algo así como una guerrera de la moda. ¿Puedes vestirme?
Ella volvió a apoyar la cabeza en su hombro y lo miró con descaro.
—Diseñaré una línea completa para ti —accedió—. Pero te advierto, para vestirte… primero tengo que desvestirte.
—¡Sacrificio aceptado!
Esa noche París fue diferente. Hasta ese momento casi siempre se habían encontrado a puertas cerradas, “confundidos”, “casualmente”, “equivocados”. Esa noche ella se puso un vestido coqueto y salieron a un restaurante donde todos podían verlos. Cenaron, caminaron junto al Sena, hablaron como si el tiempo fuera solo suyo, y regresaron a aquella suite de hotel a olvidar por qué estaban allí.
Al día siguiente Luc la acompañó nuevamente al concurso. Ya nadie preguntaba quién era. El equipo de Odette había aceptado su presencia con naturalidad y él parecía haber aprendido cuándo exactamente gritar para relajar a Odette.
Mientras tanto, en Suiza, Sven tenía una reunión muy diferente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....