APA. CAPÍTULO 34. Una vida comparada
Odette volvió a mirar a Sven, esperando que en algún momento aquellas palabras adquirieran otro significado.
A su alrededor, la cena continuaba en una extraña mezcla de celebración y desconcierto. Algunos invitados evidentemente conocían el plan. Otros, como sus padres, acababan de descubrirlo.
Odette miró a los Amsler.
—¿Ustedes sabían?
La madre de Sven se acercó con una sonrisa incómoda.
—Nosotros mismos lo preparamos. No tienes idea de la ilusión que nos hace, hija —exclamó Nuria y Odette sintió que eso le revolvía el estómago.
—Qué romántico —siseó, pero Sven ignoró el sarcasmo.
—No tienes que hacer nada. Mañana tendrás estilistas, maquilladores, el vestido...
Aquello consiguió que la situación pareciera todavía más absurda. Odette sintió que el salón empezaba a girar a su alrededor y que el ruido se le hacía insoportable. Sus ojos buscaron automáticamente a Luc entre los invitados y lo encontró cerca de una de las columnas del salón.
No parecía sorprendido, parecía furioso, en shock, casi tanto como ella. Sus miradas se encontraron, y de pronto París regresó con una claridad insoportable aunque ninguno de los dos dijera nada.
La habitación del hotel. Los desayunos juntos. Luc ayudándola durante horas mientras trabajaba. Su mano entrelazada con la suya mientras caminaban. Ese «Te amo». La noche anterior en sus brazos.
Y ahora Sven estaba delante de ella explicándole que al día siguiente debía casarse con él.
Se llevó una mano a la boca por puro instinto y Dana fue la primera en notarlo.
—¿Cariño?
Odette dio un paso atrás.
—Necesito...
Pero no pudo terminar. Se volvió bruscamente, alcanzó una cubitera decorativa colocada junto a una mesa auxiliar y vomitó.
—¡Odette! —Dana la sujetó inmediatamente, Sven se quedó inmóvil, y Loan apartó a varios curiosos con una mirada.
—Denle espacio.
—Estoy bien —murmuró Odette, pero no lo estaba—. Solo fue...
Repulsión. Eso había sido. Su cuerpo había reaccionado antes que su cabeza ante la idea de caminar hacia Sven después de todo lo ocurrido.
Dana le sostuvo el cabello mientras volvía a tener una arcada y luego tiró de ella.
—Vamos, podemos hacer esto en un lugar más privado.
Odette no opuso resistencia. En aquel momento un reservado vacío era medio camino hacia el paraíso.
Dana cerró la puerta mientras Odette se enjuagaba la boca con agua.
—¿Quieres que llame a un médico? —preguntó su padre entrando unos segundos después—. Podría ser algo que comiste. ¿Quizás un virus parisino?
Dana no respondió, solo miraba fijamente a su hija, y Odette conocía aquella expresión.
—Creo que el virus parisino podría ser de lento desarrollo ¿siete y ocho meses más, tal vez? —preguntó.
Odette parpadeó demasiado despacio y Loan se puso rojo.
—Voy a...
—Tú te quedas —ordenó Dana, pero la primera en soltar una risa nerviosa fue su hija.
—No estoy embarazada —murmuró.
—¿Estás segura?
Odette abrió la boca, pero no salió nada, y su expresión cambió de golpe.
—¿Existe esa posibilidad? —Loan miró alternativamente a ambas y Odette sintió calor en el rostro.
Sí. Definitivamente sí. Más de una posibilidad.
—Entonces…
—Entonces no vamos a hacer un interrogatorio ginecológico en mitad de esto —sentenció Danna girándose hacia su marido—. Hay una forma sencilla de salir de dudas. Ve a comprar una prueba de embarazo.
Loan se puso todavía más rojo, pero pasó saliva y asintió con determinación.
—Esto me lo vas a compensar cuando salgamos de aquí —masculló y Odette sabía que se refería a su madre—. Soy un señor, no estoy como para comprar pruebas de embarazo, ¿sabes cómo me van a mirar en la farmacia? ¡Como un viejo verde!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....