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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1122

APA. CAPÍTULO 36. Mañana

La primera línea en la prueba de embarazo no duró tanto como para tranquilizarla. La segunda línea apareció lentamente. Odette la vio formarse sin respirar, y durante unos segundos intentó convencerse de que estaba interpretando mal el resultado. Pero el resultado era claro: dos líneas, positivo.

—No puede ser... —murmuró.

Pero podía. Y era. Las fechas encajaba demasiado bien. Odette apoyó una mano sobre el vientre por puro instinto y la retiró inmediatamente. ¡Estaba embarazada! ¡De Luc!

La certeza no admitía ninguna duda sobre la paternidad. Nunca se había acostado con Sven. Su primera vez había sido la noche de la apuesta con Luc y, desde entonces, todos sus encuentros habían sido con él. El despacho. El ascensor. Aspen. El teleférico. París. Luc. Siempre Luc.

Se quedó mirando las dos líneas hasta que dejaron de parecer un resultado y comenzaron a desdibujarse en sus ojos y alguien llamó al otro lado de la puerta.

—¿Odette? Cariño, llevas demasiado tiempo ahí —dijo su madre.

La puerta no estaba cerrada con seguro y Dana terminó entrando. Se detuvo al verla, después bajó la mirada hacia la prueba, y no necesitó preguntar.

—Oh.

Odette soltó una risa nerviosa que estuvo peligrosamente cerca de convertirse en llanto.

—Sí. «Oh» parece bastante apropiado.

—Ahora mismo no estoy segura de nada. ¿Quieres gritar, llorar o celebrar? —preguntó su madre sentándose a su lado.

—No tengo idea.

Dana la observó con esa preocupación maternal que podía convertir cualquier caos en esperanza.

—¿Sabes de cuánto podrías estar?

Odette hizo un cálculo rápido.

—No sé exactamente. Pero pocas semanas.

—Bien. Mañana confirmarlo con un médico.

—Mañana supuestamente me caso —replicó ella y Dana pasó un brazo sobre sus hombros.

—¿Quieres casarte?

Odette cerró los ojos por un segundo, porque la respuesta la sabía, pero el procedimiento no.

—Mamá, necesito pedirte algo. No le digas a nadie. Todavía no.

Dana frunció el ceño.

—¿Por qué?

Porque el padre del bebé no era su prometido. Porque Luc había manipulado aquella apuesta desde el principio. Porque Sven estaba dispuesto a casarse con ella sabiendo que el hijo podía ser de su hermano con tal de mantener cerca el dinero de los Keller. Porque ella llevaba semanas mintiéndoles a ambos.

—Necesito pensar.

Dana sostuvo su mirada durante varios segundos.

—¿Sven lo sabe?

—No.

Aquello, al menos, era cierto.

—¿Quieres decírselo tú?

—Primero necesito entender qué voy a hacer. —Odette tragó saliva y su madre le tomó la mano.

—Bien, lo haremos como tú quieras.

Odette respiró por primera vez con cierta normalidad y guardó la prueba dentro de la caja.

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