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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1134

APA. CAPÍTULO 48. Un hombre disponible

Dos semanas después, Odette empezó a agradecerlo. El embarazo decidió atacar simultáneamente su estómago, su energía y cualquier relación lógica con la comida.

Una mañana despertó deseando fresas con tal intensidad que parecía una emergencia. Luc apareció con dos cajas después de recibir un mensaje a las seis y media. A mediodía, el olor de las fresas le daba náuseas.

Otro día solo consiguió comer arroz. Dos días después no podía soportarlo.

El cansancio era todavía peor. Odette podía pasar una mañana completa trabajando en la casa de modas y llegar a su apartamento convencida de que continuaría revisando diseños, solo para quedarse dormida en el sofá antes de quitarse los zapatos.

Luc aprendió rápido. No preguntaba constantemente cómo estaba. No aparecía cada vez que escuchaba movimiento. Tampoco intentaba impedirle trabajar. Simplemente estaba disponible. Odette descubrió hasta qué punto una tarde en que llamó a su puerta para devolverle un recipiente.

Luc tardó en abrir, pero cuando lo hizo, llevaba auriculares y una camisa impecable sobre unos pantalones cómodos. Detrás de él, el apartamento había dejado de parecer una mudanza para convertirse en una oficina improvisada.

Había tres pantallas encendidas, planos extendidos sobre la mesa y una videoconferencia pausada.

Odette miró alrededor como si no pudiera comprender qué estaba pasando.

—¿No has ido a la oficina esta semana? —lo increpó.

—El lunes.

—Hoy es viernes.

Luc tomó el recipiente que ella le traía.

—Eso me había parecido.

Ella entró sin esperar invitación. Sobre la mesa encontró documentos relacionados con la constitución de la nueva empresa, proyecciones, contratos y carpetas de patentes. Luc no estaba trabajando menos, había trasladado el trabajo allí.

—Reorganizaste tu agenda. —Odette lo miró y Luc no contestó porque no creía necesitar la explicación.

Eso bastó.

—Luc. ¿Te volviste loco? —murmuró.

—Estoy levantando una compañía desde cero —replicó él—. Buena parte del trabajo consiste en reuniones, documentos y llamadas. No necesito estar físicamente en una oficina para hacerlo.

—Pero lo hiciste para estar cerca.

—En parte.

Luc apoyó el recipiente sobre la encimera y Odette sintió aparecer la irritación.

—No quiero convertirme en una inválida porque estoy embarazada.

—Y yo no quiero convertirte en una.

—Entonces no reorganices tu vida alrededor de mí.

Luc se acercó, pero dejó suficiente distancia entre ambos.

—No estoy dejando de trabajar. No cancelé la empresa. No renuncié a nada. Solo estoy haciendo desde aquí todo lo que puedo hacer desde aquí.

Odette miró las pantallas. Era cierto.

—Si me necesitas, estoy al lado —continuó él—. Si no me necesitas, sigo trabajando. No veo el problema.

Ella tampoco, y eso resultaba bastante molesto.

—Odio cuando tienes argumentos razonables —masculló.

—Lo tendré presente durante el cortejo.

Odette sonrió a pesar suyo, y Luc regresó a la mesa cuando una notificación apareció en una de las pantallas. Pero cuando las vio, la sonrisa desapareció casi inmediatamente de su rostro y Odette lo notó.

—¿Qué pasa?

Luc abrió el correo y leyó la primera página sin sentarse. Después pasó a la segunday su expresión se endureció.

Odette se acercó.

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