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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1133

APA. CAPÍTULO 47. Un poquito sobreprotector

La cicatriz sobre la ceja de Luc todavía estaba roja cuando los Amsler dejaron de fingir que el conflicto entre los gemelos podía resolverse en familia.

La fotografía había circulado primero entre los miembros del consejo y después entre los parientes. Sven con el labio partido. Luc con tres puntos sobre la ceja derecha. Dos hermanos idénticos que, por primera vez desde que habían nacido, ya no lo eran completamente.

Y como pasa en todas las historias dramáticamente correctas, tres días después, Luc fue convocado a una reunión familiar que terminó pareciéndose mucho más a un juicio.

Su padre ocupó la cabecera de la mesa. Su madre se mantuvo rígida a su lado, mientras tíos, primos y dos miembros de la junta llenaban el resto de los asientos. Sven no estaba. Al parecer, aquella vez habían tenido suficiente sentido común para no encerrarlos en la misma habitación solos.

—Lo que hiciste fue inadmisible —sentenció su padre después de escuchar durante casi veinte minutos versiones de una pelea que Luc había vivido en primera persona.

Luc permaneció recostado en la silla, sin tocar el café que tenía delante. La herida le tiraba ligeramente cada vez que fruncía el ceño, pero se había negado a cubrirla. No se había cortado para esconder después el resultado.

—Sven utilizó nuestro parecido para engañar a Odette cuando estaba enferma.

—¿Y eso justificaba que fueras a su oficina a golpearlo?

—No.

La respuesta desconcertó a su padre.

Luc no pretendía justificarlo. Había perdido el control y lo sabía. Tampoco se arrepentía lo suficiente para fingir otra cosa.

Uno de sus tíos intervino antes de que la discusión volviera a elevarse. Recordó que Sven había intentado drogar a Odette, había organizado una boda sin su consentimiento y ahora se había aprovechado de su malestar para hacerla entrar en un automóvil.

—Pero nada de eso explica por qué Luc está poniendo en riesgo al conglomerado entero.

La discusión se extendió rápidamente, y Y Odette terminó convertida en el centro aunque ni siquiera estaba presente.

Para unos, Sven había provocado cada desastre desde aquella apuesta absurda. Para otros, Luc había perdido completamente el juicio desde que se involucró con la prometida de su hermano. Alguien llegó a afirmar que estaba destruyendo el conglomerado Amsler «por una mujer».

Luc se incorporó entonces.

—No estoy destruyendo Amsler por Odette. —La mesa quedó en silencio—. Me estoy marchando porque quiero controlar mi propio trabajo. Que ustedes hayan decidido convertir mi salida en una guerra es otra cosa.

Su padre apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Tu proyecto debió pertenecernos.

—Pero no es suyo, y eso es lo que les jode, ¿verdad?

—Las cosas han cambiado —espetó su padre y Luc entrecerró los ojos. Aquello sí era nuevo.

—¿Qué significa eso?

—Que los abogados tendrán que volver a revisar las condiciones de tu renuncia —declaró su padre—. Y mientras tanto, espero que no hagas ningún movimiento irreversible con los Keller.

Luc comprendió perfectamente la amenaza. La salida que hasta hacía unos días discutían en términos económicos acababa de convertirse en una batalla familiar. Recogió su carpeta y se levantó sin mirar a nadie.

—Hagan revisar lo que quieran.

—Luc.

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