Entrar Via

UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1144

APA. CAPÍTULO 58. Una conversación importante

Convertirse oficialmente en pareja resultó mucho menos complicado que pasar meses fingiendo que no lo eran. No hubo grandes cambios.

Luc continuó viviendo en el apartamento contiguo y Odette mantuvo el suyo. Ninguno sugirió eliminar aquella pared que durante meses había funcionado como una frontera conveniente entre independencia y cercanía. Sin embargo, cada vez resultaba más difícil determinar en cuál de los dos apartamentos vivían realmente, porque dormían donde el sueño los encontrara.

La computadora de Luc aparecía sobre la mesa de Odette. Los zapatos de ella terminaban junto al sofá de Luc. Había ropa de ambos en los dos dormitorios, comida comprada pensando en los gustos de los dos y una cantidad creciente de objetos para el bebé que parecía reproducirse cada vez que alguno regresaba de la calle.

La diferencia estaba en las cosas pequeñas: Luc ya no tenía que preguntarse si podía besarla al llegar. Odette dejó de fingir indiferencia cuando él pasaba demasiadas horas trabajando. Y cuando alguien preguntaba qué eran, ninguno necesitaba inventar una respuesta. Eran ellos. Y después de todo el desastre, aquello parecía sorprendentemente sencillo.

La nueva compañía comenzó operaciones mientras la disputa con sus padres terminaba por la vía jurídica.

La estructura accionarial quedó exactamente como habían acordado: Luc conservaba el mayor porcentaje, y Logan estaba feliz de ser ahora quien viviera de é. Los seiscientos millones comprometidos por el conglomerado se incorporaban según el calendario previsto, mientras Luc mantenía los ciento setenta millones de capital propio que había destinado al proyecto.

Setecientos setenta millones para empezar. Y ninguna familia controlándolo.

La primera mañana de operaciones, Odette apareció en las nuevas oficinas sin avisar. Luc la encontró recorriendo la planta principal con una mano sobre el vientre y la otra sosteniendo una bolsa de desayuno.

—Pensé que tenías una reunión —dijo él preocupado.

—La tengo en una hora.

—Entonces deberías estar en la casa de modas

—Mi apellido está en el veinticinco por ciento de esto. Técnicamente estoy supervisando una inversión.

Luc tomó la bolsa y le dio un beso.

—Técnicamente estás robando comida del departamento y trayéndola hasta aquí.

—También.

Odette observó el movimiento a su alrededor. Meses atrás, aquel proyecto había sido una carpeta en medio de una apuesta absurda. Después había provocado una guerra entre hermanos, una ruptura empresarial y un enfrentamiento jurídico.

Ahora era real. Había empleados trabajando, equipos instalados y contratos comenzando a ejecutarse. Luc no parecía eufórico, parecía concentrado, y aquello le gustaba todavía más.

—Felicidades —dijo ella.

Él la miró.

—A ti también. Voy a hacerte millonaria con esto —dijo haciéndole un guiño.

—No hablo como una Keller. —Odette se acercó y le acomodó la corbata—. Hablo como tu novia.

—Me gusta bastante esa palabra —sonrió Luc.

—No abuses.

Pero él la besó antes de que pudiera apartarse, y Odette se derritió en sus brazos.

La casa de modas también había cambiado.

El vestido que Odette había diseñado porque ninguna de sus prendas favoritas le hacía sentirse bien había provocado más interés del esperado entre su equipo. Después llegó un segundo diseño, luego otro. Lo que había comenzado como una solución personal terminó convertido en una pequeña colección cápsula para embarazadas.

Odette se negó desde el principio a diseñar prendas destinadas a esconder el embarazo. Quería estructuras elegantes que trabajaran con el cuerpo, tejidos cómodos sin aspecto informal y sistemas capaces de adaptarse durante distintas etapas.

El proceso volvió a entusiasmarla. Su cuerpo continuaba cambiando, pero dejó de sentirse atrapada por esos cambios cuando consiguió incorporarlos a aquello que mejor sabía hacer. Incluso Luc seguía opinando. Mal, según ella. Constantemente, según él.

—Ese cierre es incómodo —dijo una tarde mientras Odette revisaba un prototipo.

—No llevas puesto el vestido.

—No necesito llevarlo. Necesito arrancártelo salvajemente pero no se deja.

Odette le lanzó una cinta métrica y Luc la atrapó en el aire.

—¡Violencia en el lugar de trabajo! —la acusó él.

—No trabajas aquí.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD