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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 548

PELEAR POR TI. CAPÍTULO 6. Una propuesta inesperada

No eran mariposas, eran las águilas que se las comían lo que Adriana sentía en el estómago. Se levantó de su silla y caminó con suavidad hasta aquel organizador que la había atendido antes, mientras pasaba una hora hasta que el resto de las peleas se reanudaran.

—¿Dónde encuentro a Kyle Orlenko? —le preguntó con una sonrisa y antes de que el hombre pudiera negarse le metió en el bolsillo del saco un par de esos billetes que era difícil de rechazar.

—En la casa grande —dijo el organizador señalando a la enorme propiedad donde estaban haciendo aquel evento—. Segunda planta, última habitación a la derecha de la escalera.

Adriana respiró profundo y si dirigió hacia la enorme mansión sin que nadie se atreviera a detenerla o le preguntara siquiera quién era. En comparación con el alboroto de afuera, adentro había un silencio cálido y acogedor, así que solo tocó un par de veces en la puerta con los nudillos antes de escuchar aquella voz mandándola a entrar.

Kyle estaba quitándose las vendas ensangrentadas de las manos de cara a la ventana, pero bastó solo un vistazo con el rabillo del ojo para saber que se trataba de una mujer.

—Lárgate de aquí, ya le dije a Caleb que no acepto putas entre las peleas, no me va a hacer perder para ganar dinero…

—¿Y las aceptas después? —preguntó Adriana y aquella voz hizo que Kyle se girara de inmediato, con los ojos muy abiertos porque aunque solo le había escuchado decir dos palabras, aquella voz no se le había olvidado en todo el día.

—Tú… ¿qué… cómo…? —balbuceó mirándola porque si la noche anterior le había parecido linda, ahora simplemente robaba el aliento.

Llevaba un vestido rojo, largo y elegante, con un drapeado de diamantes entre los pechos. Se veía… mujer… peligrosa… atrevida.

—No has respondido mi pregunta —sonrió Adriana caminando hacia él—. ¿Aceptas putas después de las peleas? —lo provocó.

—Esa fue una expresión… y los dos sabemos que tú no eres una —sentenció Kyle dejando las vendas a un lado y pasando una toalla húmeda por sus manos sin dejar de mirarla—. ¿Qué haces aquí, cómo me encontraste?

—¿Cómo una niña buena como yo pudo rastrear a un peleador clandestino hasta su jaula? —preguntó ella aguantando la risa mientras observaba disimuladamente todos aquellos tatuajes sobre su pecho y su abdomen, que finalmente iban a perderse en la liga de su pantalón deportivo—. Tengo mis recursos.

Kyle achicó los ojos y caminó hacia ella, quedándose tan cerca de su cuerpo que podía sentir su respiración suave y aun así juraba que su corazón estaba tan desbocado como el suyo.

—Déjame adivinar: eres de las que siempre consigue lo que quiere —susurró mientras esos ojos azules se enfocaban en el labial rojo de su boca.

—Quizás no sea mi mejor cualidad, pero sí —respondió ella sin inmutarse.

—¿Y qué es lo que quieres, exactamente? —la increpó él.

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