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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 549

PELEAR POR TI. CAPÍTULO 7. Una loca diferente

Kyle ya sabía exactamente lo que le esperaba: lo mismo que pasaba cada vez que se subía las perneras del pantalón y le mostraba alguien que aquellas eran prótesis extremadamente realistas, pero no eran sus piernas, porque esas las había perdido en un accidente siendo un niño.

La gente lo veía con lástima, la gente lo miraba como si siguiera siendo el pobre huérfano sin piernas en lugar del peleador al que había entrenado desde niño uno de los mejores hombres del mundo. Esperaba tristeza, pena, lástima… pero cuando Adriana vio aquellas prótesis lo único que había en sus ojos era una curiosidad incontrolable.

—¡No me jodas! —murmuró arrodillándose sin importarle el costoso vestido que llevaba y rozando con las yemas de los dedos el metal.

—No puedo ser un deportista tuyo porque… bueno imagino que esto no es lo que viniste a buscar —sentenció él, pero las manos de la muchacha solo subían hasta toparse con la articulación de la rodilla, robótica también.

—¡Joder eres Robocop! —exclamó Adriana y la carcajada de Kyle resonó en la habitación porque su madre solía llamar así a su padre.

Sin embargo echar atrás la cabeza y reír fue el único momento de debilidad y no tenía ni idea de que ella iba a aprovecharlo.

—¡Espera…! ¡¿Qué haces?! —ahogó un grito cuando sintió sus manos aferrarse al elástico de su pantalón y no pudo detenerla antes de que Adriana le bajara aquellos pantalones hasta los tobillos, dejándolo en un apretado bóxer negro y jadeando de la impresión.

Los ojos de la muchacha estaban clavados en aquellas ramificaciones metálicas que se incrustaban en la piel de sus muslos como si fueran raíces, unas veces en plateado luminoso y otras en negro brillante.

—Esto… ¿esto está pegado a tu piel? —preguntó mirando hacia arriba y Kyle pasó saliva porque jamás en su vida ninguna mujer de rodillas frente a él lo había excitado tanto como aquella.

Pasó saliva y sus nudillos se cerraron con fuerza sobre el mueble que estaba detrás de él, porque ciertamente no había lástima allí, y aquella condenada mujer parecía que no le quitaría las manos de encima en ningún momento cercano.

—Perdí las dos piernas a los once años en un accidente, junto con toda mi familia. A los doce mis padres, los que me adoptaron, me ayudaron a operarme la primera vez, para que me pusieran estas.

—Son como…

—Redes neuronales, van conectadas al sistema nervioso.

Adriana sentía que su corazón estaba disparado. Aquello era algo como de otro mundo, había oído de tecnología avanzada pero aquella era otra historia. Las prótesis eras piernas exactas, delineando cada músculo que debía tener, cada articulación, cada incluso los dedos, los tobillos, todo era perfecto.

Sin embargo ni toda la curiosidad del mundo alcanzaba para borrar lo que tenía enfrente, solo un poco más arriba de aquellos muslos y de lo que obviamente no tenía derecho a quejarse porque ella misma se había puesto en aquella posición.

Capítulo 0549 1

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